El director ejecutivo de Google DeepMind, Demis Hassabis, dijo que las compañías chinas de inteligencia artificial no han logrado innovar más allá de lo último de la tecnología y permanecen unos seis meses detrás de la inteligencia artificial de vanguardia de los principales laboratorios occidentales.
La respuesta al modelo R1 de DeepSeek cuando se lanzó hace un año fue una “reacción exagerada masiva”, dijo Hassabis en una entrevista con Emily Chang en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza. “Son muy buenos para alcanzar la frontera, y cada vez son más capaces de hacerlo. Pero creo que aún no han demostrado que pueden innovar más allá de ella”.
La startup con sede en Hangzhou sorprendió a la industria con el lanzamiento del modelo de razonamiento R1, desarrollado a un costo mucho menor que el de sus rivales de Silicon Valley. Las empresas chinas de IA operan con importantes restricciones, ya que Estados Unidos impide el acceso a los semiconductores más avanzados, esenciales para el desarrollo y el funcionamiento de la IA. Estas restricciones han obligado a los investigadores a buscar métodos y arquitecturas no convencionales. Hassabis reconoció que el modelo de DeepSeek es “impresionante”.
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Se espera que algunas de las barreras al desarrollo de la IA en China desaparezcan. El presidente de EE.UU., Donald Trump, está flexibilizando la prohibición de las exportaciones de chips de IA avanzados a China, lo que marca un giro significativo frente a una política destinada a impedir que Pekín y su Ejército desarrollaran IA con tecnología estadounidense. Esta medida representa una victoria para Nvidia Corp., que sostiene que China desarrollará alternativas nacionales si el embargo a sus chips H200 sigue vigente.
Las ventas de los procesadores de IA más avanzados seguirán bloqueadas por motivos de seguridad nacional. Aun así, la medida de la administración Trump es controvertida. Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, competidor de DeepMind, dijo el martes en Davos que enviar chips Nvidia a China sería similar a “vender armas nucleares a Corea del Norte”.
Las empresas chinas de inteligencia artificial están ganando impulso, y las startups Minimax y Zhipu comenzarán a cotizar en la bolsa de valores de Hong Kong este mes.
Tras perderse la ola inicial de entusiasmo por la IA, Google, de Alphabet Inc., ha avanzado en la competencia con otros importantes laboratorios de vanguardia. El CEO OpenAI, Sam Altman, declaró un “código rojo“ en diciembre, después de que Google lanzara un nuevo modelo de IA ampliamente elogiado que superó al mejor software de OpenAI en una serie de puntos de referencia.
DeepMind está contribuyendo al desarrollo del asistente de inteligencia artificial Gemini de Google, que aprovechará grandes cantidades de datos de otros productos de Google, incluidos Gmail, Search, YouTube y Photos, para crear un producto más personalizado.
DeepMind también trabaja en robótica, que cobra cada vez mayor relevancia como la próxima iteración de la IA, e implica el desafío más complejo de interactuar con el mundo físico. Hassabis afirmó que anticipa un hito en la inteligencia física próximamente.
“Es muy difícil igualar la fiabilidad, la fuerza y la destreza de la mano humana”, dijo Hassabis.