Irán y Estados Unidos se disponen a iniciar el viernes negociaciones para desescalar tensiones que han amenazado con derivar en una guerra, con Teherán señalando que las conversaciones serán la primera etapa de un proceso diplomático más largo.
La reunión en Muscat, capital de Omán, se centrará en “temas generales” más que en detalles finos y se espera que sirva para aclarar una hoja de ruta para futuras conversaciones, informó la agencia estatal Islamic Republic News Agency (IRNA) a primera hora del viernes.
Se esperaba que la delegación de EE.UU. estuviera encabezada por Steve Witkoff, enviado especial del presidente Donald Trump, y la de Irán por el canciller Abbas Araghchi.
Las principales prioridades de Irán incluyen “evaluar la buena voluntad y la seriedad de la otra parte”, dijo IRNA. “La hoja de ruta de las negociaciones parece que se volverá más clara una vez que concluya esta ronda”.
Los precios del petróleo han aumentado alrededor de 12% este año, en gran parte por las preocupaciones sobre una nueva guerra en Medio Oriente. El Brent subía 1,1% en las primeras operaciones del viernes, a US$68,25 por barril.
Algunos operadores de superpetroleros, inquietos por el aumento de las tensiones entre EE.UU. e Irán y los riesgos potenciales para la navegación en el estrecho de Ormuz, están acelerando el paso de sus buques por ese punto crítico, informó Bloomberg.
Irán incautó el jueves dos pequeños petroleros en el golfo Pérsico que eran sospechosos de contrabando de combustible, informó la televisión estatal. Las autoridades iraníes, que realizan con frecuencia este tipo de operativos contra el contrabando, encontraron unos 6.300 barriles de combustible ilícito a bordo, según el reporte, que no identificó a las embarcaciones.
Trump ha amenazado a Teherán con ataques militares si no acepta un acuerdo, mientras que Irán advirtió que cualquier ofensiva desencadenaría una guerra regional que involucraría a Israel y a EE.UU.
EE.UU. instó el viernes a cualquiera de sus ciudadanos que se encuentre en Irán a abandonar el país o, si no puede hacerlo, a almacenar alimentos y agua. No está claro cuántos estadounidenses permanecen en Irán, aunque el número probablemente sea reducido.
El objetivo declarado de Trump ha evolucionado. Primero exigió garantías sobre la seguridad de los manifestantes iraníes que protagonizaron protestas masivas contra el gobierno en diciembre y enero. Luego pidió un acuerdo más amplio para limitar los programas nuclear y de misiles balísticos de Teherán.
Funcionarios iraníes han insistido en que las conversaciones se limitarán al tema nuclear, mientras que funcionarios de EE.UU. han dicho que deben incluir los misiles de Irán y el apoyo de Teherán a milicias regionales.
Existe un amplio escepticismo entre los analistas sobre la posibilidad de que ambos países alcancen un acuerdo.
“A pesar de algunos avances diplomáticos, los ataques de EE.UU. contra Irán siguen siendo probables”, dijeron Gregory Brew y Henning Gloystein, analistas de Eurasia Group, en una nota a clientes el jueves. “La preferencia de Trump por acciones rápidas y decisivas que no se conviertan en compromisos prolongados implica que los ataques esperados de EE.UU. serían intensos, pero no prolongados”.
Gran parte del programa atómico de Irán sufrió daños en junio, cuando Israel llevó a cabo ataques aéreos y asesinatos dentro del país. EE.UU., que mantenía conversaciones con la República Islámica antes de que comenzaran los combates, se sumó más tarde, lanzando bombas antibúnker sobre las instalaciones iraníes de producción de uranio enriquecido.
“Irán entra en la diplomacia con los ojos abiertos y una memoria firme del último año”, escribió Araghchi en X a primera hora del viernes.
Las conversaciones estaban previstas inicialmente en Estambul, en Turquía, pero Irán pidió trasladarlas a Omán. El país del golfo suele actuar como mediador cuando se intensifican las tensiones regionales.