El canciller alemán, Friedrich Merz, instó a la Unión Europea a implementar de manera provisional el nuevo acuerdo comercial con países de América del Sur, eludiendo en la práctica una revisión judicial del pacto impulsada por sus detractores en el Parlamento Europeo.
La “legitimidad democrática” del acuerdo de la UE con el Mercosur —Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay— está fuera de toda duda, dijo Merz a periodistas el viernes tras reunirse en Roma con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. El tratado puede entrar en vigor de forma provisional tan pronto como lo ratifique el primero de los países sudamericanos, añadió.
“Lamento profundamente que el Parlamento Europeo haya tomado esta decisión en un momento en el que el mundo espera que la Unión Europea demuestre su capacidad de actuar”, afirmó Merz. “No debemos dejarnos frenar por quienes quieren utilizar la palanca de la política comercial para impulsar el debilitamiento de Europa”.

Aplicar provisionalmente el acuerdo
La UE aprobó recientemente el acuerdo con el Mercosur tras más de 25 años de negociaciones, imponiéndolo pese a las fuertes objeciones de Francia, que argumentaba que el tratado de libre comercio socavaría a la agricultura europea.
El gobierno de Meloni también expresó dudas iniciales, pero finalmente respaldó el pacto. La primera ministra reiteró esa posición el viernes, al señalar que se trata de un “acuerdo equilibrado”, en parte gracias a su gestión, y que debería entrar en vigor.
Según la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, los líderes de la UE abordaron el jueves en una cumbre en Bruselas la posibilidad de aplicar provisionalmente el acuerdo con el Mercosur.
Von der Leyen precisó que la Comisión, encargada de la política comercial del bloque, aún no tomó una decisión sobre la aplicación provisional del tratado.
Merz y Meloni hablaron en una conferencia de prensa conjunta tras consultas gubernamentales germano-italianas con ministros de alto rango de ambos países.
El canciller alemán busca profundizar los vínculos con Italia, en un contexto de creciente frustración por las divisiones con el presidente francés, Emmanuel Macron, en áreas como comercio y defensa, así como por la forma de lidiar con un presidente Donald Trump cada vez más imprevisible.
En un discurso en el Foro Económico Mundial de Davos el jueves, el líder conservador alemán dijo que esperaba que el eje Berlín-Roma generara ideas “casi revolucionarias” para impulsar el crecimiento económico y ayudar a construir “una Europa rápida y dinámica”.
Merz y Meloni no son aliados políticos obvios —el partido Hermanos de Italia de la primera ministra tiene raíces en el movimiento fascista del país—, pero acordaron presentar propuestas conjuntas para mejorar la competitividad ante sus pares de la UE en una cumbre en Bélgica el 12 de febrero.