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Trump amenaza con aplazar cumbre con Xi Jinping si China no ayuda en Ormuz

La advertencia llega mientras la guerra lanzada por EE.UU. e Israel sofoca los suministros de petróleo y sacude las relaciones entre las dos mayores economías del mundo.

Xi Jinping
Xi Jinping | AFP

Donald Trump amenazó con retrasar su cumbre con Xi Jinping si Pekín no ayuda a asegurar el estrecho de Ormuz. La advertencia llega mientras la guerra lanzada por EE.UU. e Israel sofoca los suministros de petróleo y sacude las relaciones entre las dos mayores economías del mundo.

Trump destacó en una entrevista con el Financial Times la dependencia de China del petróleo de Medio Oriente y reiteró su exigencia de que Pekín ayude a desbloquear esta vía marítima clave. Un día antes, el líder republicano pidió a China sumarse a un esfuerzo conjunto para enviar barcos al estrecho, por donde transita cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo.

“Es apropiado que quienes se benefician del estrecho ayuden a garantizar que nada malo ocurra allí”, dijo Trump el domingo en la entrevista con el FT. Agregó que su viaje a Pekín, previsto para finales de este mes, sería demasiado tarde, lo que subraya la creciente urgencia por contrarrestar el control que Irán ejerce sobre el estrecho.

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Aunque China no ha respondido directamente a la solicitud, el diario estatal Global Times desestimó la idea como un intento de Trump de repartir el riesgo “de una guerra que Washington inició y no puede terminar”. El comentario, publicado el domingo por la noche por el tabloide nacionalista, explicó por qué Pekín no se sumaría a la propuesta.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, evitó el lunes referirse directamente al envío de barcos al estrecho durante una rueda de prensa habitual en Pekín, aunque reiteró que ambas partes siguen en contacto sobre la cumbre. “La diplomacia entre jefes de Estado desempeña un papel insustituible al proporcionar orientación estratégica a las relaciones entre China y EE.UU.”, afirmó, sin especificar una fecha para la reunión de los líderes.

Los comentarios de Trump se producen mientras responsables comerciales de China y EE.UU. se reúnen en París para preparar la cumbre. Las conversaciones continuarán el lunes. Funcionarios del gobierno de Trump también han señalado que dialogan con aliados como Reino Unido, Corea del Sur y Japón para asegurar el estrecho. Sin embargo, hasta ahora la mayoría de los países ha mostrado cautela para desplegar recursos en una zona de guerra activa.

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Aunque no sorprende que Trump busque la ayuda de Pekín, China tiene pocos incentivos para involucrarse en un conflicto que se intensifica, afirmó Wu Xinbo, director del Centro de Estudios Estadounidenses de la Universidad Fudan en Shanghái.

“Esa es su guerra, no nuestra guerra”, dijo Wu, quien anteriormente asesoró al Ministerio de Relaciones Exteriores de China. “¿Por qué deberíamos enviar barcos allí, con qué propósito? ¿Para unirnos a EE.UU. y sus aliados a combatir a Irán? No creo que sea algo sensato para China en las circunstancias actuales”.

Hasta ahora, funcionarios chinos han condenado la guerra de Trump contra Irán —un socio diplomático de Pekín— y es poco probable que envíen barcos. En parte, esto se debe a que algunos buques con destino a China todavía parecen atravesar la zona. Aunque China es el mayor consumidor del petróleo que pasa por el estrecho, también cuenta con enormes reservas que pueden ayudar a gestionar cualquier interrupción.

Trump tiene antecedentes de amenazar con cancelar acuerdos en las etapas finales de negociación, una táctica que ha utilizado para ganar influencia. El líder estadounidense hizo una amenaza similar semanas antes de una reunión prevista con Xi en octubre, acompañada de propuestas para aumentar con fuerza los aranceles. Ese encuentro finalmente se realizó y prolongó una tregua en la guerra comercial.

Un retraso de la cumbre podría incluso favorecer a Pekín. China había propuesto anteriormente que Trump llegara a finales de abril para disponer de más tiempo de preparación, según una persona familiarizada con el asunto. Un aplazamiento permitiría más discusiones sobre cuestiones de seguridad y diplomacia, incluida Taiwán, la isla autónoma que el Partido Comunista considera parte de su territorio pese a nunca haberla gobernado.

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Al margen

El inusual llamado de Trump a Xi para ayudar a asegurar el comercio en una zona de guerra activa contrasta con el enfoque tradicional de China de no intervenir en conflictos en el extranjero.

Cuando los hutíes atacaron el transporte marítimo en el mar Rojo hace unos dos años, Pekín tampoco se sumó a la coalición internacional que desplegó activos militares y prefirió mantenerse al margen. Para Xi, los costos no eran lo suficientemente altos como para compensar los riesgos de involucrarse.

El exeditor en jefe de Global Times, Hu Xijin —durante años una de las voces nacionalistas más fuertes de China—, acusó en una publicación en la red social X a Trump de “intentar arrastrar a más países al conflicto y vincular a la mayor cantidad posible de naciones a la alianza EE.UU.-Israel”.

Sin embargo, China sí tiene capacidad y experiencia escoltando barcos. Pekín ha enviado regularmente flotillas a Yibuti, donde mantiene su única base militar oficial en el extranjero.

La flotilla más reciente —compuesta por un destructor, una fragata y un buque de suministro— partió de China en octubre. Desde entonces ha escoltado al menos a un carguero registrado en Panamá en operaciones contra la piratería y también ha participado en ejercicios militares cerca de Sudáfrica. Su actividad pública más reciente fue el 14 de marzo, cuando realizó ejercicios de fuego real entre misiones de escolta en el golfo de Adén.

China probablemente contribuirá de alguna manera a abordar la situación con Irán, aunque no necesariamente en la forma que Trump desea, dijo Yun Sun, directora del Programa de China en el Stimson Center.

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“Lo más probable es que los chinos medien diplomáticamente”, afirmó. “Podrían pedir a Irán que mantenga abierto el estrecho, pero con condiciones que EE.UU. e Israel deben cumplir”.

Ese mensaje podría transmitirse durante el segundo día de conversaciones en París entre el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, el representante comercial Jamieson Greer y el viceprimer ministro chino He Lifeng. Esos diálogos se centran en definir resultados concretos y discutir temas espinosos como aranceles, fentanilo y Taiwán.

Las conversaciones del domingo fueron descritas como estables, con negociadores chinos mostrando apertura a aumentar las compras de productos agrícolas estadounidenses, incluidos pollo, carne de res y otros cultivos distintos de la soja, informó Reuters. Según el reporte, EE.UU. también presionó para que China compre más aviones de Boeing Co. y más carbón, petróleo y gas natural estadounidenses.

China no es la única que enfrenta presión de Trump. El presidente de EE.UU. también advirtió a los aliados europeos, diciendo al Financial Times que la OTAN enfrenta un futuro “muy malo” si sus Estados miembros no ayudan.

“Ahora veremos si nos ayudan. Porque durante mucho tiempo he dicho que estaremos allí para ellos, pero ellos no estarán allí para nosotros”, dijo Trump al diario.

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Para China, involucrarse en un “conflicto divisivo y peligroso” en Medio Oriente llegaría en un momento en que Xi enfrenta purgas militares en su propio país, señaló Jennifer Welch, de Bloomberg Economics.

“No creo que estén tan desesperados por una cumbre”, agregó. “Si Trump presiona más, por ejemplo con amenazas de medidas comerciales, podrían responder amenazando con represalias mediante minerales críticos”.