La colocación de un nuevo bono de la Ciudad de Buenos Aires por USD 500 millones a una tasa cercana al 7% volvió a encender el debate sobre el acceso al financiamiento internacional. Para el economista, Aldo Abram, se trata de una señal positiva en medio de un contexto global todavía marcado por la incertidumbre.
El economista destacó que la Ciudad logró una de las tasas “más bajas de su historia” y explicó que esto también refleja una mejora gradual en la percepción del riesgo argentino. Sin embargo, advirtió que el conflicto bélico internacional frenó parte de la recuperación financiera que comenzaba a verse meses atrás. “Cuando empezó la guerra, subió el petróleo y aumentó la incertidumbre internacional. Nadie quiere invertir en un país que tenga riesgo”, sostuvo.
Además, remarcó la importancia de recuperar el acceso al crédito externo para acelerar la actividad económica. “Más financiamiento y tasas más baratas implican más crédito doméstico para consumir e invertir”, explicó.
Inflación, petróleo y expectativas económicas
Abram también analizó el impacto del precio internacional del petróleo sobre la inflación argentina y aseguró que la desaceleración de los precios comenzó a evidenciarse durante abril. “Las predicciones nuestras dan que la inflación se desaceleró a partir de mediados de mes”, afirmó.
Según indicó, las estimaciones privadas ubican el índice de abril cerca del 2,4%, con posibilidades concretas de perforar el piso del 2% durante el segundo semestre. “Yo creo que en julio claramente ya va a estar por debajo del 2%”, proyectó.
En relación con el sector agropecuario, sostuvo que fue uno de los más afectados por la suba de los combustibles derivada del conflicto internacional. “Claramente es uno de los sectores que está perdiendo con esta guerra”, señaló.
El economista explicó que el aumento de costos logísticos y energéticos impactó directamente sobre toda la cadena productiva y el bolsillo de los consumidores. “Hubo un salto en la suba del precio del petróleo que claramente nos afectó a todos los argentinos”, agregó.
Apertura económica y debate industrial
Uno de los tramos más fuertes de la entrevista estuvo centrado en la discusión sobre la apertura de importaciones y la competitividad de la industria nacional. Abram rechazó las críticas sobre una supuesta apertura “demasiado rápida” de la economía y defendió el actual esquema comercial. “Decir que la Argentina abrió demasiado rápido es un absurdo. Seguimos siendo uno de los países más cerrados del mundo”, afirmó.
También cuestionó a los sectores industriales que reclaman mayores protecciones estatales. “Durante décadas nos cobraron dos o tres veces más los productos que valían afuera”, disparó.
Para Abram, muchas empresas protegidas históricamente no aprovecharon las ventajas obtenidas para ganar competitividad. “Uno tiene que ganar plata siendo útil a los demás”, concluyó.