La presidenta de la Federación Agraria Argentina (FAA), Andrea Sarnari, trazó en Canal E un balance del 2025 que dejó la campaña agrícola y marcó las prioridades del sector para lo que viene. Desde su mirada, 2025 fue “muy bueno” en términos productivos, con un clima que volvió a acompañar tras varios ciclos castigados por la sequía.
Al mismo tiempo, celebró la aprobación del Presupuesto 2026 como señal de institucionalidad y previsibilidad, aunque advirtió que el texto deja preocupaciones por la falta de recursos para políticas que, según planteó, deberían impulsar producción, inversión y desarrollo rural.
Trigo histórico, maíz “impresionante” y expectativa de soja, con una alarma en Buenos Aires por inundaciones
Sarnari abrió su diagnóstico por el lado del clima, una variable que define el humor del campo. “Ha sido un año muy bueno”, dijo, y recordó que venían “de cuatro años en algunos lugares de mucha sequía” y, en general, de una sequía “muy intensa” a nivel país. En esa comparación, sostuvo que 2025 devolvió condiciones más normales para producir, aunque marcó una excepción que hoy concentra preocupación: la provincia de Buenos Aires.
“Salvo provincia de Buenos Aires, que estamos pasando en el centro oeste por una inundación muy importante”, señaló. El contraste, explicó, es que en el resto del país el clima acompañó “en términos generales”, lo que permitió sostener rendimientos y mejorar el volumen de cosecha.
En ese marco, destacó el desempeño del trigo con números que, de confirmarse, quedan en la historia reciente. “Cerrando una campaña de trigo que ha sido excepcional, realmente excepcional, histórica”, afirmó, y agregó: “Estamos por llegar a las veintisiete millones de toneladas de trigo, algo histórico para la Argentina”.
Sobre maíz, el tono fue similar. “Con una campaña de maíz que parece estar muy buena”, dijo, y describió lo que ve en recorridas: “Uno recorre los lotes y ve unos maíces impresionantes”. Para soja, también dejó una señal de optimismo: “Con una perspectiva para la próxima campaña de soja también muy buena”.
Su lectura general quedó resumida en una frase que repitió como idea fuerza: el agro produce “a cielo abierto” y, por eso, cuando el clima responde, la producción cambia de escala. “Este año ha sido un año que el clima nos ha acompañado”, remarcó.
Presupuesto 2026, retenciones y políticas productivas
Sarnari valoró que el Congreso haya aprobado el Presupuesto y que vuelva una discusión institucional que, a su entender, se había debilitado. “Parece que estuviéramos celebrando algo que debería ser tan natural y normal”, expresó, y lo completó con una definición: “Es una buena noticia que vuelva a haber un presupuesto, que vuelva a haber una discusión, que la institucionalidad se respete, y que los poderes del Estado también se respeten”.
Para el campo, ese punto se conecta con una necesidad de base: reglas claras y previsibilidad para planificar campañas, inversiones y financiamiento. Sin embargo, la dirigente aclaró que el presupuesto también deja señales que inquietan. “Es una noticia media”, dijo, porque observa “partidas presupuestarias que no van a estar para el sector agropecuario”.
Según explicó, el problema no se agota en el debate por derechos de exportación. “No todo en el campo es retenciones”, sostuvo. Celebró la reducción, pero recordó que la eliminación de esos recursos también implica una discusión fiscal: “Sabemos que hay que hacer un esfuerzo”, señaló, y describió a las retenciones como “un mal impuesto” y “el peor de los impuestos para el sector productivo”.
En su planteo, lo que falta es una estrategia de promoción productiva con instrumentos concretos. “Hay que pensar en políticas que reactiven a la producción, que promocionen la producción, y eso no se ve plasmado en el presupuesto”, sostuvo. El primer punto que mencionó fue el crédito: “Cuando hablamos de políticas activas, hablamos sobre todo de financiamiento, de tasas accesibles y acordes a la producción”.
Con la ganadería puso un ejemplo directo. Reconoció que 2025 fue “un muy buen año para la ganadería argentina” en términos de mercado y precios, pero alertó por la pérdida de stock y la necesidad de inversiones de largo plazo. “Durante muchísimos años perdimos stock ganadero, vamos retrocediendo y seguimos retrocediendo”, advirtió. Y detalló lo que implica recuperar cabezas: inversión en genética, pero también infraestructura, alambres, aguadas, mangas y corrales. “Todo eso lleva muchísima plata”, explicó, y pidió créditos alineados con los tiempos reales del negocio: “Hacer una inversión ganadera lleva de recupero mucho tiempo, hablamos de por lo menos 3 años”.
También incluyó en la agenda a los organismos técnicos. “Hablamos de institutos como el INTA, que también necesita recursos para poder invertir en investigación”, afirmó, y reclamó sostener líneas y programas orientados al desarrollo productivo.
China, trazabilidad y alerta por medidas “paraarancelarias”, más seguridad rural y caminos en crisis
La entrevista también se metió en el tablero internacional. Ante el anuncio de cupos y salvaguardias en China, Sarnari lo interpretó como parte de un mundo que endurece condiciones y eleva controles. En ese contexto, enlazó la discusión con una herramienta que hoy se vuelve estratégica: la trazabilidad.
“Tenemos la obligatoriedad de carabanear electrónicamente a nuestros animales”, explicó, y definió por qué lo considera importante: “La trazabilidad es conocer desde dónde nace ese animal, cómo se alimenta, por dónde va pasando, hasta su comercialización”. Su conclusión fue clara: “Argentina tiene que prepararse, porque el mundo va a tender a proteger comercialmente y a proteger al consumidor”.
En su análisis, no se trata solo de demandas de consumo, sino también de instrumentos comerciales. “Son medidas paraarancelarias”, señaló, y las describió como mecanismos que “esconden” políticas proteccionistas para favorecer a productores locales. Nombró ejemplos: China, Estados Unidos y Europa. Sobre el mercado chino, fue enfática: “Es el mercado más importante de la Argentina” para la carne, por lo que pidió “cuidar mucho ese mercado” y estar atentos a los cambios.
En el plano doméstico, Sarnari enumeró problemas que, según dijo, condicionan la vida y la producción en el interior. Uno es la seguridad rural. Reclamó presencia, patrullaje y especialización judicial. “Tenemos zonas rurales donde no hay patrullaje”, alertó, y pidió “fiscalías especializadas y jueces especializados que entiendan de la materia agropecuaria”. Describió un escenario de vulnerabilidad por la falta de pruebas y testigos en zonas alejadas y elevó el tono con una frase: “No solo corren riesgo nuestros bienes, sino nuestras vidas”.
El otro gran punto fueron los caminos rurales y las tasas sin contraprestación. Dijo que el camino rural es la conexión para sacar producción, pero también la vida cotidiana de las familias. En Buenos Aires, con inundaciones, apuntó a municipios que cobran tasas y no responden con mantenimiento. “Cobran tasas y no vemos contraprestación”, afirmó. Incluso puso un ejemplo personal: contó que pudo llegar a su campo “hace 20 días recién, con 4x4”, y que aun cuando el agua baja, la falta de mantenimiento deja a las zonas expuestas a quedar aisladas ante la próxima lluvia.