El avance tecnológico global encuentra, muchas veces, un motor inesperado en los conflictos bélicos. Así lo planteó Carlos Pallotti, en diálogo con Canal E, quien ofreció una mirada profunda sobre cómo las guerras, pese a su costo humano, aceleran procesos de innovación.
Desde el inicio, fue contundente: “la guerra nunca es buena noticia para nadie en la humanidad”, aunque aclaró que históricamente han funcionado como catalizadores del desarrollo. En ese sentido, explicó que “las guerras siempre han sido disparadores de una potenciación en el desarrollo tecnológico”, ya que obligan a crear soluciones más eficientes en contextos extremos.
La guerra como motor de innovación tecnológica
Pallotti describió cómo los conflictos actuales evidencian una transformación en el campo de batalla: “la guerra claramente es una guerra tecnológica”. A diferencia de enfrentamientos tradicionales, hoy predominan herramientas avanzadas como drones, misiles y sistemas automatizados.
En este escenario, destacó el rol central de los drones: “los drones son drones muy baratos y esos drones baratos tienen un GPS tan preciso que les permite ir concretamente a un espacio donde hace daño”. Esta precisión, según explicó, marca un cambio radical en la forma en que se desarrollan los combates.
Además, subrayó avances en telecomunicaciones militares, señalando que “han mejorado muchísimo sus mecanismos de telecomunicaciones probablemente usando tecnologías que nosotros no tenemos acceso aún”, lo que permite operaciones de rescate y coordinación con un nivel de exactitud sin precedentes.
Inteligencia artificial y el futuro del conflicto
El especialista también puso el foco en el creciente protagonismo de la inteligencia artificial, tanto en el ámbito militar como en otras áreas. Según indicó, existe una percepción limitada sobre su alcance: “estamos creyendo que la inteligencia artificial solo resuelve casos de negocio”, cuando en realidad su impacto es mucho más amplio.
En ese sentido, advirtió sobre su incorporación en escenarios bélicos: “la inteligencia artificial puede entrar, por ejemplo, en un proceso de guerra, y esto ya sería un cambio realmente dramático”. Para Pallotti, este avance representa un punto de inflexión cuyo impacto aún es difícil de dimensionar.
Al mismo tiempo, destacó que la tecnología también tiene aplicaciones positivas, como en la exploración espacial. Sobre la misión Artemis, afirmó que “es un producto tecnológico desde arriba abajo”, integrando innovación en materiales, sistemas y procesos.
Finalmente, concluyó que, aunque controversiales, los conflictos actuales continúan actuando como impulsores del desarrollo: “estos conflictos generan depotenciadores de todo esto”, en referencia al avance tecnológico global.