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Artemis II: cómo la inteligencia artificial redefine el futuro de los viajes espaciales

La misión que orbita la Luna marca un antes y un después en la integración de tecnología autónoma para explorar el espacio profundo.

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Artemis II | NASA

La misión Artemis II se convirtió en un hito no solo por su acercamiento a la Luna, sino por la integración avanzada de inteligencia artificial en cada etapa del viaje. Sebastián Di Doménica, especialista en tecnología, explicó en Canal E que “la inteligencia artificial ha tenido un rol importante, muy importante en la tecnología de la nave Orion”, destacando su impacto en el control, la predicción y la asistencia a los astronautas.

Durante la travesía, uno de los momentos más críticos fue el regreso a la Tierra, cuando la nave debe atravesar la atmósfera y pierde contacto temporal con el centro de control. En ese contexto, la tecnología cumplió una función decisiva: “la utilización de la inteligencia artificial… logró que se pueda desarrollar una navegación autónoma”, permitiendo que la nave opere sin asistencia directa desde la Tierra.

Navegación autónoma y predicción: claves del éxito

Uno de los grandes aportes de la inteligencia artificial en Artemis II fue su capacidad para anticipar problemas técnicos. Según Di Doménica, “ha servido para que se pueda llevar un control muy detallado… y ha tenido un rol muy importante en la predicción de posibles fallas”, lo que incrementa significativamente la seguridad de las misiones.

Además, la IA fue fundamental durante el paso por el lado oculto de la Luna, donde no hay comunicación posible con la Tierra. Allí, los sistemas autónomos guiaron la nave mediante referencias espaciales, validando tecnologías esenciales para futuras misiones a Marte, donde las interrupciones de comunicación serán frecuentes.

Otro avance clave fue la implementación de sistemas predictivos para detectar tormentas solares. Estas representan una de las mayores amenazas para los astronautas en viajes prolongados. La IA permitió anticipar estos eventos y diseñar protocolos de protección, consolidando su rol como herramienta estratégica en la exploración espacial.

Impacto en la Tierra y el potencial argentino

Más allá del espacio, los desarrollos tecnológicos de Artemis II podrían trasladarse a la vida cotidiana. Di Doménica comparó este proceso con las misiones Apolo, que dieron origen a múltiples innovaciones: “estas expediciones inauguran tecnologías que después pueden ser utilizadas en distintas instancias de la vida productiva”.

Entre las aplicaciones futuras, mencionó asistentes inteligentes capaces de actuar como “copilotos” en situaciones críticas, desde la medicina hasta el transporte. Sin embargo, remarcó que el rol humano sigue siendo central: “el criterio humano siempre es principal… pese a que la inteligencia artificial ha tenido un rol central”.

En paralelo, el especialista destacó la participación argentina en la misión, con un microsatélite desarrollado por universidades públicas que logró cumplir sus objetivos. Este logro, subrayó, demuestra el potencial del país en ciencia y tecnología: “Argentina debe apostar a las universidades públicas, a la ciencia y tecnología local”.