La escalada del conflicto en el Estrecho de Ormuz ya genera efectos concretos en la economía global, según explicó Marcelo Elizondo en diálogo con Canal E. El especialista detalló que las consecuencias no se limitan al plano energético, sino que alcanzan múltiples dimensiones del comercio internacional. En ese sentido, remarcó: “El conflicto está impactando en distintos planos. En primer lugar, en la suba del precio del gas y del petróleo”, y agregó que también se registran “dificultades de aprovisionamiento, no solamente un tema de precios, sino de escasez”.
El análisis se extiende a las cadenas productivas globales, donde ciertos insumos clave dependen de la región afectada. “Hay insumos que en estas regiones se elaboran, por ejemplo, para la industria metalífera, que requieren el aprovisionamiento adecuado”, sostuvo.
A esto se suma un factor crítico: el encarecimiento del transporte marítimo. “Claramente, los seguros, sobre todo el transporte marítimo, están subiendo mucho por el riesgo”, explicó, señalando incluso que algunas aseguradoras ya no cubren operaciones en la zona.
Impacto global y presión inflacionaria
El Estrecho de Ormuz es una vía estratégica por donde circula gran parte del petróleo y gas del mundo. Elizondo subrayó que el impacto alcanza tanto a países productores como consumidores. “Hay 5, 6, 7 países que producen y sacan por buque la producción por esa zona”, indicó. Entre los más afectados, destacó a China por su dependencia energética, aunque aclaró que el efecto es global: “Los precios internacionales, por esa sobredemanda en relación a las dificultades de oferta, están subiendo para todos, en todos lados”.
Esta dinámica repercute directamente en la inflación: “Eso afecta incluso los costos del combustible al consumidor final en países que van desde Estados Unidos a la Argentina”, afirmó.
Sobre las medidas paliativas, como la liberación de reservas estratégicas, fue contundente: “Esto tiene un límite, claramente. Aquí lo que se necesita es recuperar la capacidad productiva y la capacidad de logística”.
Efectos en Argentina y el agro
El impacto también alcanza al sector agropecuario, clave para la economía argentina. Elizondo explicó que la producción agrícola depende fuertemente de la energía. “Pensemos en el gasoil que se utiliza para levantar las cosechas”, ejemplificó, sumando también el rol de los fertilizantes derivados del gas. Además, advirtió: “Esto claramente sube los costos y finalmente termina haciendo que suban los precios de los commodities agrícolas también”.
En cuanto a los biocombustibles, si bien reconoció oportunidades, marcó límites estructurales: “No está preparada la oferta de biocombustibles para reemplazar la oferta de fósiles que hoy el mercado tiene en riesgo”.
Finalmente, sobre la duración del conflicto, planteó un escenario incierto: “No lo sabemos, eso es imposible de saber”, y concluyó con cautela: “Es de esperar que termine pronto. Sería muy bueno para todos”.