La histórica cooperativa láctea SanCor solicitó formalmente su quiebra, en el marco de una crisis financiera que se arrastra desde hace años y que derivó en un estado de insolvencia irreversible. La decisión fue confirmada por la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina, que señaló que el pasivo de la empresa asciende a unos USD 120 millones.
El pedido judicial se produce luego de que el concurso preventivo iniciado a principios de 2024 no lograra estabilizar la situación. Según el sindicato, los informes de la sindicatura y de los órganos de control ya habían acreditado la cesación de pagos y la imposibilidad de sostener la operatoria.
Un colapso anunciado
Desde Atilra, encabezada por Héctor Ponce, calificaron la medida como tardía y sin impacto real: “No agrega ni quita nada, es el reconocimiento de una realidad que se negaba”, señalaron en un comunicado.
En los últimos años, la cooperativa intentó múltiples estrategias de recuperación, incluyendo cierres de unidades, venta de activos y negociaciones con inversores para crear un fideicomiso. Sin embargo, ninguna iniciativa prosperó, marcando un punto de inflexión en su viabilidad.
El impacto en los trabajadores
Uno de los puntos más críticos es la situación de los trabajadores. La empresa adeuda ocho meses de salarios y aguinaldos, lo que obligó a los empleados a subsistir mediante el fondo solidario del gremio. Según el sindicato, la cooperativa se sostuvo en el último tiempo “con el patrimonio de los trabajadores”.
El deterioro también se refleja en la estructura laboral. En enero de 2025, SanCor despidió a 300 empleados en plantas de Córdoba y Santa Fe bajo la figura de “fuerza mayor”. Actualmente, la firma cuenta con cerca de 1.000 trabajadores, lejos de los 4.000 que tenía en 2017.
Derrumbe productivo y operativo
La caída en la producción es igual de significativa: pasó de procesar 4 millones de litros diarios de leche a apenas 500.000 en la actualidad. A esto se suma la paralización total de plantas entre octubre de 2023 y agosto de 2024 por conflictos salariales, lo que derivó incluso en la pérdida de materia prima.
En paralelo, el colapso del grupo se profundiza con la reciente quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima, firma vinculada a la marca que producía yogures y postres, tras el fracaso de su propio concurso preventivo.
Qué puede pasar tras la quiebra
El proceso judicial tramita en Rafaela y tendrá una instancia clave el 30 de abril, cuando se realice una asamblea extraordinaria para definir los próximos pasos.
Pese al escenario adverso, desde Atilra sostienen que la quiebra no implica el final, sino una oportunidad de reconstrucción. Apuntan a preservar la marca y reactivar la producción bajo nuevas condiciones, apoyándose en la calidad histórica de sus productos y el rol de los trabajadores.