El debate por la reforma laboral en el Congreso reavivó las alarmas sobre el futuro de las jubilaciones. Para el abogado previsional, Christian D’Alessandro, especialista en derecho previsional, el nuevo esquema implica un cambio estructural en el destino de los aportes patronales y en la sustentabilidad del sistema.
El eje de la discusión es el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo que busca cubrir eventuales despidos, pero que, según el letrado, altera el equilibrio previsional. “Eso lo que va a provocar es, indefectiblemente, una desfinanciación del sistema de jubilaciones”, afirmó con contundencia.
El abogado explicó que parte de la contribución patronal que hoy financia jubilaciones pasaría a sostener ese fondo. En un contexto donde ya hay menos empleo formal y caída de la recaudación, el impacto sería doble. “Si hoy el sistema de jubilaciones ya está en un estado crítico”, advirtió, el desvío de recursos profundizaría la fragilidad existente.
Menos aportes y caída del consumo
D’Alessandro remarcó que el sistema previsional se sostiene en dos grandes pilares: aportes laborales e impuestos al consumo. Con despidos masivos y menor actividad económica, ambos frentes se deterioran.
“Todos esos trabajadores no solo no van a trabajar, no van a cobrar sus sueldos, sino tampoco va a generar recaudación al sistema de jubilaciones”, señaló, en referencia a la pérdida de empleo formal.
A esto se suma la baja en el consumo. Parte de los impuestos que se pagan en productos básicos también financian la seguridad social. Si cae la compra de alimentos y bienes esenciales, también disminuyen los ingresos previsionales.
Para el especialista, el resultado es inevitable: “Eso, indefectiblemente, va a destruir el sistema de jubilaciones. No va a haber para pagar jubilados presentes ni jubilados futuros”.
Monotributo y precarización laboral
Frente al argumento de que la reforma podría generar más empleo registrado, D’Alessandro fue escéptico. A su entender, lo que se impulsa es una ampliación del monotributo como regla general y no como excepción.
“Lo que va a generar es una precarización laboral”, sostuvo. Explicó que el trabajador monotributista no cuenta con los mismos derechos que un empleado en relación de dependencia y realiza aportes mínimos que no alcanzan para sostener el sistema.
En esa línea, alertó: “Ese aporte mínimo no va a sustentar el sistema previsional bajo ningún punto de vista”. La consecuencia, según su mirada, es clara: quiebra del sistema y trabajadores sin derecho efectivo a jubilación futura.
El abogado cerró con una reflexión que trasciende la coyuntura política: “¿Cómo hacés para generar vos o yo una capacidad de ahorro para la vejez si no hay acceso, por ejemplo, al crédito hipotecario y ni siquiera podés tener tu vivienda propia?”.
Para D’Alessandro, pensar en ahorro previsional individual en un contexto de inestabilidad económica y falta de crédito resulta inviable. El debate sobre la reforma, concluyó, no es técnico sino estructural: define el futuro de millones de trabajadores activos y jubilados.