El ex subsecretario de Mercados Agropecuarios, Javier Preciado Patiño, pasó por Canal E y se refirió a que el debate por una nueva ley de biocombustibles en Argentina volvió a tomar impulso tras el ingreso al Senado del proyecto impulsado por la senadora Patricia Bullrich.
“La buena noticia es que finalmente el Gobierno Nacional, el Poder Ejecutivo, envió un proyecto de ley sobre un tema tan importante y sensible como son los biocombustibles”, señaló Javier Preciado Patiño, quien remarcó que la presentación legislativa destraba una discusión postergada durante años.
Argentina y un desacople con el resto del mundo
Según explicó, el país quedó rezagado frente a sus competidores internacionales: “Estados Unidos está impulsando muy fuerte el uso de biocombustibles, biodiesel, en el caso de lo que tiene que ver con aceites vegetales, Brasil está en la misma línea y el único país que está desacoplado de estos grandes productores es la Argentina, que mantiene un nivel muy bajo de corte”.
“Realmente, digamos, es una mejora respecto a lo que hay hoy, pero tiene sabor a poco”, afirmó Patiño. Y planteó una meta más ambiciosa para la discusión parlamentaria: “Yo creo que, digamos, la intervención de los legisladores tendría que ser agrandar la torta para llevar el bioetanol a 20 y el biodiesel a 15”.
Luego, manifestó que elevar el porcentaje sería la clave para sumar consensos y destrabar resistencias sectoriales. “La forma, digamos, de lograr los primeros consensos sería agrandar la torta. Agrandando la torta hay espacio para todos”.
Uno de los puntos centrales fue el rol de la industria aceitera del Gran Rosario, donde existe capacidad instalada ociosa. Retomando una comparación del presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras, el entrevistado mencionó: “Comparto la metáfora de Gustavo respecto de que tenemos un jugador de escala global, que sería el núcleo biocombustible, el núcleo de aceitera argentina en general, y le cortamos las piernas, como diría Diego”.
Cómo podrían mejorar los ingresos de los productores de soja
Según detalló, aumentar el uso interno de biodiesel permitiría absorber parte de esa capacidad industrial y mejorar los ingresos del complejo sojero. “Si la Argentina retirara un millón de toneladas de aceite de soja de la oferta global, el aceite se va para arriba, y si el aceite se va para arriba, la industria aceitera argentina puede pagarle mejor al productor rural”.