La confirmación del fenómeno de El Niño encendió las alertas en el sector lechero. En este contexto, este medio se comunicó con el ingeniero agrónomo, Guillermo Cavallero, integrante del área de Desarrollo Rural, quien explicó que los establecimientos tamberos todavía están a tiempo de implementar medidas para reducir el impacto de un escenario con precipitaciones superiores a las habituales.
Guillermo Cavallero señaló que las proyecciones climáticas indican un incremento de las lluvias respecto de los registros históricos. “Pensamos de que vamos a tener precipitaciones por encima de ese nivel”, afirmó al referirse al promedio anual de la región, que ya supera los 1.000 milímetros.
La infraestructura es fundamental en el sector lechero ante el aumento de las lluvias
Asimismo, sostuvo que el principal desafío será manejar el exceso de agua dentro de cada establecimiento. “Nosotros hacemos foco en dos o tres cosas, tres puntos principales, uno de ellos es la infraestructura”, indicó, y remarcó que el objetivo debe ser ordenar el escurrimiento del agua para evitar anegamientos.
En ese sentido, Cavallero explicó que, “los sistemas tienen que tener una sistematización del agua de lluvia en cada predio” y agregó: “Queremos que ese agua que no infiltró y que por ahí nos cause algún tipo de perjuicio, podamos pensarla de alguna forma de llevarla hacia un lugar que queremos y que no se acumule”.
Las características del terreno no permiten el correcto drenaje del agua
A su vez, advirtió que la región presenta una dificultad estructural debido a la escasa pendiente del terreno. “Nuestros sistemas tienen pendientes muy bajas”, señaló, y recordó que diferencias mínimas de nivel pueden impedir el drenaje. “Si no circula, se queda”, resumió.
El entrevistado recomendó revisar la carga de los rodeos y anticiparse a un posible escenario de pérdidas forrajeras. “Sería bueno tener un buffer, un margen de seguridad mayor en aquellos cultivos que le llamamos de reservas, ensilajes, heno, lo que sea”, explicó.
Además, remarcó que la planificación debe hacerse con anticipación. “El momento es ahora”, sostuvo, y advirtió: “No podemos modificar cuestiones de estructura o guiar el agua o levantar callejones o profundizar por ahí algunos sectores o determinar un lugar de alimentación en un momento donde tengamos exceso de agua”.