La guerra cambió para siempre. Ya no se trata solo de soldados, tanques o aviones, sino de datos, algoritmos y decisiones tomadas en segundos. En el programa "QR!", de Canal E, el divulgador científico Claudio Martínez advirtió que la inteligencia artificial está transformando el modo en que se libran los conflictos en el mundo.
Hoy, los sistemas pueden procesar enormes volúmenes de datos, detectar patrones y convertirlos en decisiones estratégicas casi inmediatas. Según detalló, este cambio redefine quién tiene el poder en una guerra.
De Boeing a Silicon Valley: quiénes son los nuevos “señores de la guerra”
Martínez planteó que históricamente los grandes proveedores del Pentágono eran empresas como Boeing o Lockheed Martin, responsables de fabricar aviones, helicópteros y portaaviones utilizados en conflictos desde la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, ese esquema empezó a cambiar en la última década.
“Silicon Valley hoy es el departamento de investigación y desarrollo del ejército más poderoso del mundo”, afirmó. En ese sentido, explicó que las empresas tecnológicas ya no venden únicamente productos, sino sistemas capaces de analizar información en tiempo real, seguir movimientos enemigos y simular escenarios de combate como si se tratara de un tablero de ajedrez.
El aspecto más delicado, según el divulgador, es la posibilidad de que la inteligencia artificial no solo asista en la toma de decisiones, sino que también ejecute acciones. “La posibilidad de atacar automáticamente cambia definitivamente el modo de hacer la guerra”, sostuvo. Este avance abre un debate ético profundo, ya que antes una ofensiva dependía de una decisión humana, tomada por un presidente o un jefe militar. Ahora, ese proceso puede automatizarse.
Martínez advirtió que esto no solo plantea dilemas morales, sino también riesgos concretos. Un sistema puede equivocarse, interpretar mal los datos o actuar con información incompleta, con consecuencias irreversibles.
Las empresas tecnológicas que trabajan con el Pentágono
El especialista también detalló el rol de las compañías que están detrás de esta transformación. Mencionó a Palantir, fundada por Peter Thiel, que se dedica al análisis de datos en tiempo real para decisiones de combate, y a gigantes como Microsoft, Google, Oracle y Amazon, que desarrollan infraestructura clave conocida como “la nube de la guerra”.
Se trata de centros de datos con seguridad militar que permiten procesar información a gran escala y reemplazan los sistemas tradicionales del Pentágono. A esto se suman empresas más nuevas, como Anduril, que desarrollan drones inteligentes capaces de comunicarse entre sí y coordinar acciones en el aire.
En paralelo, destacó el rol de Elon Musk, quien a través de su tecnología satelital aporta sistemas de comunicación y defensa que ya tienen aplicaciones militares.
El fenómeno no se limita a Estados Unidos. Según Martínez, otras potencias como China también avanzan en el desarrollo de inteligencia artificial aplicada a la guerra, lo que genera una competencia global difícil de frenar.
En ese contexto, mencionó que existen propuestas para crear organismos internacionales que regulen su uso, similares a los acuerdos sobre energía nuclear. Sin embargo, marcó una diferencia clave: “La energía atómica estaba en manos de los Estados. La inteligencia artificial está en manos de corporaciones”. Esto vuelve más complejo cualquier intento de control.
Una guerra que ya no se ve como antes
Para cerrar, Martínez dejó una imagen que resume el cambio de época. “Hoy mirás una guerra y parece una pantalla de videojuego”, señaló.
Sin embargo, remarcó que detrás de esa lógica digital las consecuencias siguen siendo reales. “Los que mueren, sí, son personas”, concluyó.
LB