INTERNACIONAL
FRACTURA EN EL UNIVERSO TRUMPISTA

Primera renuncia en el Gobierno de Trump por la guerra en Irán

El director del Centro Nacional de Contraterrorismo, Joe Kent, renunció al sostener que “Irán no representaba una amenaza inminente para nuestro país” y atribuyó el inicio de las hostilidades a “presión de Israel y su poderoso lobby en Estados Unidos”.

Donald Trump, contra el régimen iraní: "Los estoy asesinando... Qué gran honor"
Donald Trump, contra el régimen iraní: "Los estoy asesinando... Qué gran honor" | AFP

La guerra en Irán empieza a generar costos políticos dentro de la propia administración de Donald Trump. Este martes, el director del Centro Nacional de Contraterrorismo, Joe Kent, renunció a su cargo en desacuerdo con el rumbo del conflicto, en lo que marca la primera salida de alto nivel vinculada directamente a la ofensiva.

La decisión pone en evidencia una tensión latente dentro del universo trumpista: la convivencia entre un sector más intervencionista y otro que llegó al poder con la promesa de evitar nuevas guerras prolongadas en el exterior.

Kent explicitó esa fractura en una carta dirigida al presidente, en la que afirmó: “No puedo, en conciencia, apoyar la guerra en curso en Irán”. En ese mismo documento cuestionó el fundamento del conflicto al sostener que “Irán no representaba una amenaza inminente para nuestro país” y atribuyó el inicio de las hostilidades a “presión de Israel y su poderoso lobby en Estados Unidos”.

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Trump admite incertidumbre sobre quién gobernará Irán tras la guerra

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Joe Kent

El conflicto, que lleva casi 20 días sin una estrategia de salida clara, empieza así a erosionar uno de los pilares discursivos de Trump: su rechazo histórico a las intervenciones militares extensas. Ese argumento fue central para consolidar el apoyo de una base que ahora observa con incomodidad una guerra de alcance incierto.

La reacción del presidente no tardó en llegar. Desde el Salón Oval, Trump desestimó a su exfuncionario: “Siempre pensé que era una buena persona, pero también que era débil en materia de seguridad”. Y remató: “Es bueno que se haya ido porque dijo que Irán no era una amenaza”.

Fuera de la administración, la renuncia fue leída como un gesto de ruptura. El comentarista Tucker Carlson, cercano a Trump y uno de los críticos más duros de la guerra, defendió a Kent: “Joe es el hombre más valiente que conozco… está dejando un cargo que le daba acceso a inteligencia de primer nivel”.

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Kent también denunció en su carta una supuesta “campaña de desinformación” impulsada por funcionarios israelíes y medios de comunicación, que —según planteó— habría contribuido a alinear a la administración detrás de la guerra, en detrimento de la agenda “America First”.

Sus declaraciones enseguida generaron comentarios en Washington. El congresista republicano Don Bacon advirtió: “El antisemitismo es un mal que detesto, y no lo queremos en nuestro Gobierno”.

Desde el ámbito demócrata también hubo cuestionamientos. Amos Hochstein, funcionario de alto rango de la administración de Joe Biden, calificó a Kent de “neo-nazi y racista” y sostuvo que “nadie debería tomar en serio lo que dice, incluso si coincide con algunos de sus planteos”.

Por ahora, la salida de Kent no parece anticipar una ola de renuncias dentro del Gobierno. Pero sí marca un punto de inflexión: por primera vez desde el inicio de la guerra, el desacuerdo interno deja de ser implícito y se traduce en una ruptura pública en la cúpula de seguridad nacional.

ML