"Milei, ¿a dónde vas?". La pregunta —"quo vadis" en latín, tomada de la tradición cristiana en la que San Pedro le pregunta a Jesús por su destino— apareció en un artículo del Tehran Times, controlado por el gobierno de Irán, que cuestiona las declaraciones del presidente argentino tras el ataque del 28 de febrero. No fue un recurso menor: en el lenguaje político de Medio Oriente—donde lo religioso y lo estratégico se mezclan—, la interpelación remite tanto al rumbo de un líder como a las consecuencias de sus decisiones.
El editorial, publicado el 15 de marzo en el diario en inglés considerado "la voz de la República Islámica", avanzó sobre una idea central: que el gobierno argentino, bajo la presidencia de Javier Milei, se alineó de forma inédita con Estados Unidos e Israel en medio de la guerra contra Irán. En ese marco, el texto habla de una "realidad amarga y peligrosa" y acusa al mandatario de haber cruzado una "línea roja imperdonable" vinculada a la seguridad nacional iraní.
"Aunque sus declaraciones insolentes contra la sagrada figura del Líder Mártir (...) son indignas y viles, parece que esta política hostil, implementada por Milei, se ha institucionalizado en amplios sectores de la estructura de poder en Argentina", reza el texto al que accedió PERFIL por vía diplomática, previo a la caída del servidor del Tehran Times.
Pero la crítica de Teherán se inscribe en una narrativa más amplia. No solo a nivel internacional —con sectores del trumpismo presionando al presidente Donald Trump puertas adentro tras la renuncia de su asesor antiterrorista por oponerse a la guerra contra Irán—, sino también en relación con lo que el gobierno iraní define como un "proceso de iranofobia" presuntamente impulsado desde hace décadas por Washington y Tel Aviv, al que ahora se suma la Argentina de manera explícita.
En ese contexto, las declaraciones recientes de Milei —quien calificó a Irán como "enemigo" y se definió como "el presidente más sionista del mundo"— todavía no son "relevantes" en el plano diplomático y bélico, según definió el encargado de Negocios de Irán en diálogo con PERFIL. Ya no aparecen como episodios aislados del famoso presidente de la motosierra, sino como parte de un alineamiento político e ideológico más profundo, en línea con el giro que La Libertad Avanza imprimió a la política exterior argentina.

Qué dice el editorial del Tehran Times, la "voz" de Irán
En uno de los tramos más duros, el editorial, que diferencia al jefe de estado del "pueblo argentino", sostiene que la Argentina se habría convertido en un "instrumento" de esa alianza y llega a sugerir que empresas vinculadas al país "operan" como cobertura para actividades de inteligencia cerca de las fronteras iraníes, sin dar más detalle. La acusación escala incluso un nivel más: plantea que el territorio argentino podría funcionar como "plataforma" para acciones contra Irán, bajo una lógica que combina negocios, logística y seguridad.
"Javier Milei ha convertido a Argentina en el Israel de América Latina; un lugar donde los grupos de presión y los elementos cercanos al régimen sionista tienen una profunda influencia en los centros de decisión. Esta influencia ha transformado a Argentina en una base para diseñar y ejecutar complots contra Irán", continúa.
El texto también retoma uno de los puntos más sensibles en la relación bilateral: el atentado contra la AMIA. En línea con la postura histórica de Teherán, lo describe como una acusación "fabricada" y cuestiona la persistencia de ese vínculo en el discurso político argentino, tras tres décadas de relaciones diplomáticas reducidas al mínimo. En esa misma dirección, acusa al gobierno de Milei de haber "sacrificado los intereses nacionales" en favor de una agenda externa.
En línea con su alianza con el Israel de Benjamin Netanyahu, el presidente argentino ya había calificado a Irán como "enemigo" el año pasado y acompañó la postura de Estados Unidos e Israel en organismos internacionales. Lo hizo incluso en votaciones sensibles, como la de la ONU sobre el cese de la ocupación israelí de los territorios palestinos, así como frente a la orden de captura de la Corte Penal Internacional contra el premier israelí y su exministro de Defensa, Yoav Gallant. Ese posicionamiento generó malestar en sectores del cuerpo diplomático, no solo por las formas sino también por el posible impacto en otros frentes, como el apoyo multilateral a la cuestión Malvinas.
Hacia el final, el editorial del medio oficialista iraní introduce un elemento que eleva la tensión: la idea de que la República Islámica debería diseñar una "respuesta proporcional" frente a lo que considera una postura hostil. Sin detallar medidas concretas, el planteo instala la noción de consecuencias en un conflicto donde, hasta ahora, la Argentina aparecía más como un actor discursivo que operativo.
La respuesta del representante de Irán en argentina
Sin embargo, la dura lectura del editorial, firmado por Saleh Abidi Maleki, contrasta con la posición expresada en Buenos Aires por la propia representación iraní. En diálogo con PERFIL, el encargado de negocios Mohsen Soltani Tehrani evitó escalar el conflicto y relativizó el peso real de las declaraciones de Milei.

"Su apoyo no tiene relevancia en el curso de esta guerra", sostuvo en una extensa entrevista, realizada dos días antes de la publicación del editorial. El contexto era clave, considerando la escalada en Medio Oriente a partir de la contraofensiva iraní que incluyó el cierre del Estrecho de Ormuz.
En tanto, la frase marca una diferencia de enfoque: mientras el editorial incorpora a la Argentina dentro de la lógica de confrontación, en línea con el contexto de la guerra, la diplomacia en el terreno todavía la ubica en un lugar marginal.
Soltani fue más allá. Planteó que la postura del Presidente no modifica el escenario porque las relaciones bilaterales ya se encuentran en un nivel bajo y porque Argentina no tiene capacidad para incidir ni militar ni económicamente en el conflicto. "No tiene ninguna implicancia", insistió, y sugirió que el alineamiento responde más a una apuesta política que a una estrategia efectiva: "Quiere capitalizar lo que imagina será una victoria de Estados Unidos".
El diplomático también introdujo una distinción que aparece de manera recurrente en el discurso iraní: la separación entre el gobierno argentino y su población, algo que también fue un punto de contacto con el editorial. "Los argentinos que nosotros conocemos no piensan lo que piensa Milei", afirmó. Y aunque dejó abierta la posibilidad de considerar al Presidente como "enemigo" en términos ideológicos —en la medida en que se define dentro de la acusaciones contra el "régimen sionista"—, aclaró que esa caracterización no se extiende al país en su conjunto.
En tanto, la coexistencia de estos dos registros —el editorial más confrontativo y la diplomacia más pragmática— expone una doble lectura desde Irán sobre la Argentina. Por un lado, como símbolo de un alineamiento político con Occidente en un momento de guerra y de redefinición del orednglobal. Por otro, como un actor sin peso real en el terreno, cuya posición no altera el curso del conflicto.