La guerra en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de tensión política en Estados Unidos tras la renuncia de Joseph Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo, quien dejó su cargo en desacuerdo con la ofensiva contra Irán impulsada por la administración de Donald Trump. Se trata del primer alto funcionario del gobierno en dimitir públicamente por este conflicto, lo que expone fisuras internas en la Casa Blanca y dentro del propio movimiento republicano.
En su carta de renuncia, Kent fue categórico: “No puedo, en conciencia, apoyar la guerra en curso en Irán”, afirmó en un mensaje dirigido al presidente y difundido a través de la red social X.
El exfuncionario, con pasado en fuerzas especiales, cuestionó además los fundamentos del conflicto: “Irán no representaba una amenaza inminente contra nuestra nación”, y sostuvo que la escalada militar responde a factores externos: “Está claro que iniciamos esta guerra a causa de la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”.
Críticas al origen del conflicto
En su misiva, Kent también apuntó contra lo que consideró una manipulación de la información previa a la guerra. Según escribió, “altos responsables israelíes y miembros influyentes de medios de comunicación estadounidenses desplegaron una campaña de desinformación” para instalar la idea de una amenaza urgente.
En ese sentido, fue aún más contundente: “Eso era una mentira y es la misma táctica que los israelíes utilizaron para arrastrarnos a la desastrosa guerra contra Irak”, y advirtió: “No podemos repetir el mismo error”. Además, recordó que el propio Trump había tenido anteriormente una postura distinta: “En su primer gobierno, usted entendió mejor que cualquier otro presidente reciente cómo aplicar poder militar sin arrastrarnos a guerras inacabables”. Y agregó: “Hasta junio de 2025, usted entendió que las guerras en Oriente Medio eran una trampa”, en referencia a los conflictos prolongados en la región.
El estrecho de Ormuz: el arma económica de Irán
Desde la Casa Blanca, Trump minimizó la renuncia y cuestionó duramente a su exfuncionario. Ante la prensa en el Despacho Oval, afirmó: “Siempre pensé que era débil en materia de seguridad, muy débil”, y agregó: “Me di cuenta de que es algo bueno que se haya ido”.
Escalada militar y tensión global
El conflicto con Irán se intensificó en junio de 2025, cuando Estados Unidos ordenó el bombardeo de instalaciones nucleares iraníes en coordinación con el gobierno de Benjamin Netanyahu. Aquella operación derivó en una escalada militar que se extendió durante doce días.
En ese momento, Trump aseguró que las capacidades nucleares iraníes habían sido “aniquiladas” e intentó abrir una instancia de negociación, aunque sin resultados concretos.
Meses más tarde, el 28 de febrero, Washington lanzó una nueva oleada de ataques, lo que agravó aún más la situación en la región. Como respuesta, Irán intensificó sus acciones contra países vecinos y avanzó con el bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.
Interna en el movimiento MAGA
A nivel interno, la guerra también generó un fuerte impacto político en Estados Unidos. Dentro del movimiento MAGA (Make America Great Again), que llevó nuevamente a Trump al poder en 2024, comenzaron a surgir críticas por el giro en la política exterior. Sectores conservadores cuestionan que el presidente haya incumplido su promesa de evitar nuevos conflictos bélicos, uno de los ejes centrales de su campaña.
En ese contexto, la renuncia de Kent no solo representa un gesto individual, sino también un síntoma de la creciente división dentro del oficialismo frente a una guerra que, lejos de estabilizar la región, profundiza la incertidumbre global.
Fuente: AFP
BR