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En su editorial en "QR!", Pablo Caruso advirtió que, tras su éxito con la reforma laboral, "Milei va por todo" y podría prohibir el aborto

El conductor señaló: "El Gobierno siente que mientras no haya una oposición puede correr todos los límites. ¿Se sentirá el presidente fuerte para recuperar las agendas de cuando era candidato? ¿La posibilidad de vender órganos o de renunciar a la patria potestad? Mejor avivarse ahora e ir construyendo lo que es necesario: un programa antagónico, otro horizonte que conmueva".

Editorial de Pablo Caruso
Editorial de Pablo Caruso | Captura de pantalla

En su editorial en “QR!”, programa de Canal E, Pablo Caruso advirtió que, tras su éxito con la reforma laboral y la baja de edad de imputabilidad en el Congreso, el Gobierno cree que “puede correr todos los límites” gracias a la falta de una oposición organizada, y advirtió que Javier Milei podría aprovechar esta situación para volver a poner en discusión temas como la pena de muerte o la prohibición del aborto porque “va por todo”.

El periodista comenzó remarcando: “Hay un dato que me parece importante, un dato ante todo político, del Gobierno y de la oposición: Patricia Bullrich, la senadora, exministra, que forma parte de un Gobierno que arranca de espaldas al Congreso, y peor aún, con Javier Milei diciendo que las leyes que más votos consiguen son las peores. Patricia Bullrich dice: 'Respetamos las identidades de todos los partidos'. Es muy llamativo porque esto lo hace el Gobierno cuando es efectiva la negociación. Por ejemplo, diez senadores que responden a cinco gobernadores que fueron votados para otra cosa, entre ellos, los peronistas”.

En ese punto, señaló: “El retroceso en derechos de trabajadores y trabajadoras que implica lo que ha conseguido media sanción ayer en el Senado es directamente proporcional a la crisis de la oposición. Si hubiera una oposición bien plantada, representando la historia de estos derechos conseguidos durante tantos y tantos años de lucha, esto no pasaría, no hubiera ocurrido. Y ahí hay algo interesante para pensar, porque efectivamente esos gobernadores tránsfugas —porque llega un momento de la historia en que estás del lado de los laburantes o estas del lado de las patronales y del poder económico, y esto no es un discurso antiempresario ni mucho menos— pero llega un momento en que, más allá de lo que significa hacer política en tu provincia, la historia te pone en la cornisa, en una línea divisoria”.

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“Esos gobernadores, si del otro lado tuvieran un volumen político de la oposición que los contiene en términos ideológicos o, eventualmente, que les diese miedo traicionar a aquello por lo que fueron votados porque entienden que hay una fuerza política que pronto podría estar en el poder, no lo harían. ¿Por qué eso no pasa? Porque hay falta de liderazgo, porque quizá la oposición no termina de entender este momento del capitalismo del que estamos hablando, porque falta audacia, porque hay también una comodidad en decir: 'la sociedad no se moviliza'”, analizó.

El conductor reconoció: “Está claro que, cuando la convocatoria es clara, la sociedad se moviliza. Porque la CGT dice: 'Si la política no hace lo que tiene que hacer, ¿por qué nos miran a nosotros?'. Eso es lo que está en crisis, eso es lo que no está pasando, y hay un riesgo muy importante, que es en qué momento puede efectivamente cambiar la historia”.

Y luego dio un ejemplo: “Si te enfermas te descuentan un 25% del salario. ¿Se imaginan las escenas que se van a vivir en las oficinas? Uno estornuda y se van todos para el otro lado. ¿Si se contagian durante cuántas semanas le va a comer un cuarto del salario?".

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"La crisis de representación es muy importante, y si la política que se opone a estas medidas —o a este Gobierno— tiene que esperar a que la debacle sea profunda hay dos riesgos: el mismo dolor de la sociedad (no hace falta sufrir tanto para que eventualmente vuelvan a ser eficaces otros discursos) y otro problema mayor, que es que en los momentos de debates, de estallido, de esos que se suelen conocer en Argentina de tanto en tanto, nunca se sabe para dónde va la sociedad: no necesariamente sale para lugares más progresistas o de mayor resguardo de derechos o menos autoritarios”.

Caruso recordó: “En el 2003 nadie sabía que Kirchner era Kirchner, es más, si Kirchner hubiera sido el kirchnerismo que después se conoció no le hubieran dado el aval ciertos sectores del peronismo para llegar a la presidencia. A Kirchner no se lo votó por kirchnerista, por eso es un riesgo muy grande la ausencia de una oposición que logre conmover, que logre emocionar alrededor de la idea de un futuro, de un horizonte antagónico al de Javier Milei. Va mucho más allá de lo que pasa en el Congreso”.

Y luego remarcó: “Es en la construcción de un liderazgo, de una piel, de un conmover que es tan importante como un programa. La combinación perfecta es un programa antagónico, otro horizonte que conmueva. Si no aparece puede ser demasiado tarde porque, como recién decíamos, hemos discutido de una manera muy oprobiosa una ley laboral que modifica de plano la vida cotidiana de argentinos y argentinas”.

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“Se está discutiendo ahora la baja de edad de imputabilidad. El Gobierno tiene una ventana, siente que mientras no haya una oposición puede correr todos los límites. ¿Qué es lo que viene ahora? ¿Vamos a discutir pena de muerte? ¿Vamos a discutir aborto legal? ¿Se sentirá el presidente fuerte para recuperar las agendas de cuando era candidato? ¿La posibilidad de vender órganos, de renunciar a la patria potestad y hasta que los pibes y las pibas puedan ser vendidos? ¿Se acuerdan? Ese es Milei. Va por todo. Esos son los riesgos”, alertó.

Caruso cerró su editorial con una advertencia: “Mejor avivarse ahora e ir construyendo lo que es necesario, por lo menos que la vida política y la discusión pública tenga características mucho más parecida a una República, a la división de poderes, al respeto por nuestra propia historia. Cuando vuelva el valor por el Estado, habría que reforzar un poquito en la primaria y en la secundaria materias como Educación Cívica e Historia”.

HM