En el programa “QR!”, que conduce Pablo Caruso por Canal E, se abrió un extenso debate sobre la inflación en Argentina, la credibilidad de los datos oficiales y el impacto real que la suba de precios tiene sobre salarios, jubilaciones y niveles de pobreza.
Durante la emisión, Caruso ironizó sobre el último índice inflacionario y puso el foco no solo en el número, sino en la discusión política y técnica que rodea a la medición. “Ya no es solo el dato, es el termómetro que no funciona o mide mal”, señaló el conductor, en referencia a la postergación de la actualización de la canasta que utiliza el INDEC para calcular la inflación.

El economista Guido Bambini aportó datos que encendieron alertas sobre febrero, especialmente en el rubro alimentos y bebidas. Según consultoras privadas como LCG y Equilibra, la inflación semanal en la primera semana del mes rondó el 2,4% al 2,5%, impulsada por aumentos estacionales, pero también por una fuerte inercia inflacionaria.
Uno de los casos más extremos fue el del tomate, con un incremento cercano al 90% intermensual, aunque Bambini advirtió que no todos los aumentos pueden explicarse por la estacionalidad. “Hay contratos indexados, precios que miran para atrás y falta una coordinación más amplia entre salarios, precios y alquileres”, explicó.
Otro foco de preocupación fue el precio de la carne, que registró una suba mayorista del 6,2% en febrero respecto de enero. Aunque ese aumento no se traslada de forma completa al mostrador, el economista advirtió que el proceso de convergencia con el precio internacional, en el marco de una mayor exportación de carne vacuna, podría seguir presionando los valores en supermercados y carnicerías.
La inflación en Córdoba fue del 2,4% en enero y quedó por debajo del índice nacional
El análisis también abordó las consecuencias sociales de la medición inflacionaria actual. Según se explicó en el programa, si la pobreza se midiera con una canasta de consumo actualizada, el índice sería al menos seis puntos superior al que informa hoy el INDEC, un dato que impacta directamente en el diseño de políticas públicas.
En materia de salarios, Bambini detalló que el poder adquisitivo de los trabajadores registrados se encuentra cerca de 16 puntos por debajo de noviembre de 2023 si se mide con una inflación corregida, frente a una caída mucho menor según la metodología oficial. Esa diferencia, señalaron en “QR!”, distorsiona las negociaciones paritarias y condiciona la discusión entre sindicatos y empresas.
La situación es aún más crítica en el caso de las jubilaciones, que mostrarían una pérdida real cercana al 11,8% en comparación con el último trimestre del Gobierno anterior, muy por encima del deterioro que reflejan los datos oficiales.
El debate cerró con una advertencia clara: más allá de la desaceleración inflacionaria que destaca el Gobierno, los precios sensibles, los ingresos y la pobreza muestran una realidad más compleja, donde la falta de actualización de las mediciones y la persistencia de aumentos en alimentos ponen en duda la recuperación del poder de compra.
LB