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Reforma laboral y paro de la CGT

Gustavo Damián González: “Para el gobierno, una mala ley es mejor que una no ley”

El politólogo evaluó el conflicto por la reforma laboral, el paro impulsado por la Confederación General del Trabajo y la estrategia del Gobierno frente al cierre de FATE, en la antesala de un debate clave en la Cámara de Diputados.

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En diálogo con Canal E, Gustavo Damián González fue crítico con la forma en que el oficialismo gestionó el polémico artículo 44, vinculado al régimen de licencias y despidos. “Sí, cuanto menos tuvo un grado de desprolijidad el Gobierno, porque tenía que haber sido consensuado de antemano”, sostuvo, al señalar que ya en el Senado habían quedado expuestas diferencias incluso entre aliados.

Para el analista, el punto tocaba un núcleo sensible de derechos laborales. “Estos derechos son derechos adquiridos y tienen que ver con la integralidad, casi con el ABC, de por qué tenemos ocho horas de trabajo”, explicó. Y ejemplificó el alcance de la norma: “Si vos te accidentabas jugando al fútbol, como fue el ejemplo que dio el ministro, te iban a pagar el 50%”.

La marcha atrás parcial del oficialismo, que implica que el texto vuelva al Senado, altera los tiempos políticos. Según González, el Gobierno buscaba llegar al 1° de marzo con dos victorias legislativas: la reforma laboral y la baja de imputabilidad. Sin embargo, advirtió que el escenario cambió y que el oficialismo podría no exhibir ese triunfo en la apertura de sesiones.

Aun así, fue categórico sobre el desenlace parlamentario: “Yo creo que la ley va a ser aprobada porque los números al gobierno le dan”. Y remató con una definición estratégica: “Una mala ley para el gobierno es mejor que una no ley”.

FATE, conciliación obligatoria y el paro “sin movilización”

El cierre de FATE y los 920 puestos de trabajo afectados introdujeron un nuevo elemento de tensión. González describió la decisión empresarial como abrupta: “No presenta quiebra, directamente cierra”, aclaró. Frente a eso, destacó la rapidez oficial al dictar la conciliación obligatoria, aunque señaló la rareza técnica de la medida.

Técnicamente acá no hay un conflicto laboral, hay una empresa que decide cerrar”, explicó. Y vinculó la decisión con la coyuntura legislativa: “¿Pero por qué dicta la conciliación obligatoria? Por mañana, por la Cámara de Diputados”, interpretando que el Ejecutivo buscó evitar que se le facturara inacción ante los despidos en plena discusión parlamentaria.

Respecto del paro convocado por la CGT, González consideró que la central obrera quedó en una posición incómoda tras la eliminación de artículos sensibles para los sindicatos. “Paro sin movilización tiene gusto a nada”, ironizó, aludiendo a las críticas desde sectores más duros.

También recordó antecedentes históricos en los que las reformas laborales naufragaron por la cuestión sindical, como durante la gestión de Raúl Alfonsín y el gobierno de Fernando de la Rúa.

Finalmente, advirtió que el verdadero desafío para el oficialismo no estará solo dentro del recinto. “Lo que pase afuera del Congreso va a estar ruido en lo que pase adentro del Congreso”, señaló, aunque consideró que esta vez no prevé un nivel de conflictividad similar al vivido en otros debates sensibles.