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Inteligencia artificial y trabajo: advierten por una brecha creciente en las “curvas de aprendizaje”

El especialista en tecnología Sebastián Di Doménica explicó cómo el uso de IA evoluciona hacia tareas más complejas y con mayor valor económico.

Inteligencia Artificial
Inteligencia Artificial | Cedoc

El avance de la inteligencia artificial (IA) no solo transforma tareas, sino también la forma en que las personas aprenden a utilizarla. Según el especialista en tecnología, Sebastián Di Doménica, “las curvas de aprendizaje son el tiempo que las personas tardan en darle al motor de IA tareas más complejas”, un proceso clave para entender el impacto económico de esta tecnología.

El análisis surge de un informe de Anthropic, desarrolladora del modelo Claude. “Cuanto más tiempo estamos utilizando la IA, mayor complejidad se logra”, explicó, destacando que la experiencia del usuario es determinante en la calidad de los resultados.

En ese sentido, señaló que existe una evolución natural: “Cuando uno tiene poco conocimiento le pregunta una cosa y se queda con esa primera respuesta”, mientras que los usuarios más avanzados logran mejores resultados mediante iteraciones.

De tareas simples a alto valor económico

El informe distingue entre usos básicos y avanzados de la IA. Di Doménica detalló que las tareas simples incluyen búsquedas o recetas, mientras que las más complejas tienen impacto directo en negocios. “En esa cima de valor económico tenés la automatización de acciones comerciales o el seguimiento de mercados financieros”, afirmó.

Esto refleja un cambio estructural: “Son tareas mucho más complejas… que generan un mayor valor económico”, lo que posiciona a la IA como una herramienta clave en sectores productivos.

Además, remarcó que el aprendizaje continuo mejora los resultados: “Usuarios de seis meses a un año lograban muchas mejores respuestas y mayor complejidad”, evidenciando la importancia del entrenamiento en el uso de estas herramientas.

Brecha tecnológica y desafíos para Argentina

El crecimiento de la IA también plantea riesgos. Di Doménica advirtió: “Está el peligro de que mucha gente se quede atrás”, lo que podría generar desigualdades en el acceso a oportunidades laborales.

Según explicó, la IA será central en el futuro del trabajo: “Va a formar parte de los sistemas educativos, productivos y de los trabajos en general”, por lo que dominarla será una ventaja competitiva clave.

En el caso argentino, el especialista señaló un rezago relativo: “Todavía el uso que se le da a la IA es más personal… con cuestiones diarias”, lo que evidencia menor aprovechamiento en actividades de alto valor.

Por último, dejó una recomendación clara: “Hay que usar la IA, hay que ponerse al día”, como estrategia para no quedar fuera de una transformación que ya está en marcha.