El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) comienza a mostrar resultados concretos en Argentina, según explicó el economista Aldo Abram en Canal E. “Está funcionando, y está funcionando bien”, afirmó, al destacar que ya hay más de 20 proyectos presentados que implican inversiones por más de 33.000 millones de dólares.
El economista subrayó que una parte significativa ya está en marcha: “Más de 10 ya fueron aprobadas… son más o menos 25.000 millones de dólares que se van a invertir en los próximos años”. En ese sentido, contrastó el escenario actual con el pasado reciente: “Antes de la existencia del RIGI… no había nadie pensando en invertir un solo dólar ni peso”.
Para Abram, el cambio de expectativas fue clave para reactivar el interés tanto de inversores locales como internacionales. “Recién ahí empezaron a ver qué proyectos podrían ser interesantes”, explicó, al señalar que el proceso de maduración de inversiones lleva tiempo.
Clima de inversión y expectativas hacia 2027
El economista también abordó la importancia de la estabilidad política para sostener el flujo de inversiones. “Los proyectos van a seguir llegando”, aseguró, aunque reconoció que algunos inversores podrían esperar mayor claridad electoral.
En ese contexto, remarcó el cambio de paradigma: “Cualquiera que ponía un dólar… se pensaba que quedaba a merced de una selva”, describiendo el entorno previo con alta presión impositiva, incertidumbre regulatoria y conflictos laborales.
Para graficar el impacto del RIGI, utilizó una metáfora contundente: “Lo que hizo el RIGI es crear un sector… donde los inversores pueden manejar su negocio como en un país normal”. Sin embargo, advirtió que el desafío es ampliar esas condiciones al resto de la economía.
Aun así, se mostró optimista respecto al futuro del régimen: “Yo creo que va a tener continuidad, y no solamente va a tener continuidad porque tuvo éxito”, destacando que los resultados podrían impulsar reformas estructurales más profundas.
Vaca Muerta, infraestructura y desafíos estructurales
Abram también analizó el potencial energético, especialmente en Vaca Muerta, como motor de crecimiento. “Es probable que a futuro… tengamos que seguir importando… gas licuado”, explicó, debido a limitaciones en la infraestructura de transporte.
El principal cuello de botella, según detalló, no es la producción sino la logística: “Podés tener todo el gas… pero si no lo podés llevar a quien lo va a consumir, entonces es un problema”.
En esa línea, destacó que las inversiones en gasoductos y exportación llevan tiempo, aunque avanzan de manera sostenida.
El economista vinculó este caso con el concepto del RIGI: “Vaca Muerta… es uno de los ejemplos de este tipo de cúpula”, en referencia a esquemas que protegen inversiones de la incertidumbre local.
Finalmente, proyectó un escenario favorable si se profundizan las reformas: “Ir a la normalidad en la Argentina va a ser un buen negocio”, concluyó, al anticipar más inversión, empleo y crecimiento económico.