La discusión por la reforma laboral vuelve a ocupar un lugar central en la agenda económica, y desde el sector industrial hay un respaldo mayoritario. Así lo aseguró José Luis Ammaturo, secretario general de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica (CAMIMA), quien sostuvo que “en líneas generales, todas las cámaras empresariales apoyan la reforma laboral”, al considerar que se trata de una actualización necesaria para un sistema “premido” por normativas antiguas.
Según explicó, “la reforma laboral viene a una actualización de un sistema laboral que ya estaba premido, con leyes muy antiguas, que no estaba actualizado”, aunque reconoció que existen diferencias puntuales entre las cámaras. En ese sentido, marcó distancia de aquellos sectores que buscan preservar beneficios específicos: “Estamos en contra de obligar a las empresas a que hagan aportes determinados”, afirmó.
Certidumbre, informalidad y confianza para contratar
Uno de los ejes centrales del planteo de CAMIMA es la falta de previsibilidad del sistema laboral argentino. Ammaturo fue contundente al señalar que “hoy, el sistema laboral argentino carece de algo muy importante, que es la certidumbre”, y comparó la situación con un servicio cuyo costo cambia inesperadamente, generando desconfianza.
Esa incertidumbre, explicó, impacta directamente en la generación de empleo: “Tenemos 12 años sin que crezca la masa de empleados privados”, y alertó que “cuando observamos que el 42% de los trabajadores está en el sistema informal, realmente preocupa”. Para el dirigente, la reforma laboral no crea empleo por sí sola, pero sí puede cambiar el clima: “Una ley por sí sola no crea trabajo, pero sí puede crear las condiciones de confianza”.
Respecto al Fondo de Asistencia Laboral, aclaró que su aplicación dependerá del sector: “En actividades con mucha rotación de personal es ideal, pero en la metalurgia no tendría el mismo impacto”, y remarcó que el debate sobre su financiamiento corresponde al Estado nacional.
Industria, competitividad y reglas claras para invertir
Al analizar la situación del sector metalúrgico, Ammaturo describió un escenario heterogéneo: “Hay rubros que están funcionando muy bien, otros que se mantienen y otros que están más complicados”, lo que explica un crecimiento industrial promedio cercano al 2%.
De cara a 2026, anticipó un año marcado por la eficiencia: “Las empresas están abocadas a mejorar costos, procesos y competitividad”, en un contexto donde la baja de la inflación y una moneda más confiable son condiciones necesarias, pero no suficientes.
También se refirió al caso Techint y la licitación ganada por una empresa india, lamentando la pérdida de trabajo local: “Es trabajo argentino que se pierde”, y advirtió sobre prácticas desleales: “Es una empresa que está acusada de dumping en distintos países”. Para Amaturo, el reclamo no es por subsidios sino por equidad: “No pedimos tratamientos especiales, pedimos competir en igualdad de condiciones”.
Finalmente, subrayó la necesidad de políticas estables en el tiempo: “No se invierte en un país donde cambian las reglas de juego de un día para el otro”, y llamó a consensos políticos amplios para sostener una estrategia industrial de largo plazo.