La cultura también puede convertirse en un motor de desarrollo económico. Esa es la premisa que impulsa el Fondo Nacional de las Artes, según explicó su director, Juan Antonio Lázara, quien destacó el cambio de enfoque del organismo desde la llegada de la actual gestión.
"El Fondo se convirtió en lo que debiera ser desde siempre, que es un banco para artistas". En ese sentido, explicó que el organismo ofrece créditos para que los artistas puedan financiar proyectos productivos y devolverlos una vez que obtienen un retorno económico. Además, agregó: "Empezamos a hacer políticas para favorecer a los artistas, pero siempre entendiendo que la cultura también puede ser una inversión".
Juan Antonio Lázara precisó que actualmente se otorgan préstamos que, en algunos casos, rondan los 20 millones de pesos para refaccionar talleres, adquirir equipamiento o mejorar las condiciones de producción artística, con plazos de devolución de hasta cuatro años y tasas subsidiadas.
El patrimonio cultural como motor del turismo
Uno de los principales proyectos impulsados por el Fondo Nacional de las Artes es el concurso de puesta en valor de espacios sagrados, destinado a recuperar iglesias, cementerios y otros sitios con un importante patrimonio artístico distribuidos en todo el país.
"Ya vamos por la tercera edición, triplicamos los montos de los premios y triplicamos la cantidad de gente que se presenta". El funcionario explicó que la iniciativa surgió para rescatar obras de arte muchas veces olvidadas en localidades donde no existen museos o grandes centros culturales.
Según detalló, el éxito del programa despertó consultas desde México, Colombia, España y Guatemala, interesadas en conocer la experiencia argentina para recuperar espacios patrimoniales.
Exportar cultura y generar recursos económicos
Juan Antonio Lázara remarcó que el financiamiento del Fondo Nacional de las Artes no proviene del Tesoro Nacional. "El Fondo Nacional de las Artes no le cuesta un peso al contribuyente". Explicó que los recursos provienen de un gravamen aplicado sobre obras cuyos derechos de autor ya vencieron, dinero que luego se reinvierte en créditos y concursos.
Como ejemplo del potencial turístico del patrimonio, mencionó el Cementerio de la Recoleta. "Hemos transformado ese cementerio en un museo a cielo abierto, entonces está generando ingreso". Para el funcionario, ese mismo modelo puede replicarse en pequeñas localidades del interior, donde iglesias y cementerios albergan obras de artistas de relevancia nacional.
Finalmente, destacó que la experiencia argentina comienza a trascender fronteras. "Por primera vez en la historia argentina estamos exportando modelos para poner en valor espacios artísticos". Según afirmó, el objetivo es convertir el patrimonio cultural en un atractivo turístico capaz de preservar la identidad local y, al mismo tiempo, generar nuevas oportunidades económicas.