El Gobierno proyecta un escenario de crecimiento para los próximos meses, pero surgen dudas sobre su impacto real en la sociedad. El economista, Julio Gambina, puso el foco en la estrategia oficial y sus límites.
“Caputo acaba de decir que se vienen los mejores 18 meses de la economía argentina”, señaló, aludiendo al discurso del ministro en foros internacionales. Sin embargo, interpretó este mensaje en clave electoral: “El ministro está en campaña y está queriendo mostrar que está trabajando por una economía que se va para arriba”.
Según explicó, el plan económico se sostiene en dos pilares principales: financiamiento de deuda e inversiones externas. “El gobierno está mostrando algunos logros para renovar vencimientos de deuda”, afirmó, en un contexto donde los compromisos financieros son elevados y sin respaldo suficiente en divisas.
Deuda, financiamiento y estrategia oficial
Gambina detalló que el Ejecutivo busca reunir fondos a través de organismos internacionales, mercado local y privatizaciones. “Argentina viene acrecentando su deuda, cancela deuda con nueva deuda”, advirtió, describiendo un esquema que posterga obligaciones sin resolverlas estructuralmente.
Además, remarcó que el costo del endeudamiento sigue siendo alto: “Es el famoso tema del riesgo país, la prima que la Argentina paga por su situación de riesgo”.
El objetivo, explicó, es sostener reservas y evitar un default en el corto plazo. Sin embargo, este enfoque no necesariamente se traduce en mejoras económicas para la población.
Crecimiento sin empleo ni mejora social
El segundo eje del modelo es la expectativa de inversiones productivas. “El gobierno está con expectativa de lo que se llama el efecto derrame”, indicó, es decir, que la llegada de capital genere empleo y consumo.
Pero el economista fue crítico sobre este punto: “El crecimiento tiene base en sectores que no intervienen fuertemente en la generación de empleo”, como el financiero, el agronegocio o la energía. Incluso advirtió que en algunos casos hay pérdida de puestos de trabajo.
En ese sentido, cuestionó la desconexión entre los indicadores macroeconómicos y la realidad cotidiana: “El gobierno hace campaña en base a los datos macroeconómicos, pero eso no tiene impacto en la población”.
La situación laboral también refleja este problema. “La mayoría hoy en Argentina está en una situación irregular”, explicó, señalando el crecimiento del trabajo precario y de plataformas sin protección social.
Además, destacó que los salarios no logran recomponerse: “Los mejores salarios no le ganaron a la inflación en el primer trimestre”, lo que limita la recuperación del consumo.
Por último, Gambina puso el foco en las demandas sociales más urgentes: “Cada vez es más consciente la población que lo que interesa es discutir condiciones de vida”. El acceso a ingresos, empleo y servicios básicos aparece como una prioridad por encima de las variables macroeconómicas.
En ese contexto, concluyó que la estabilidad de precios por sí sola no alcanza: “Depende de lo que tengas en el bolsillo tu capacidad para reproducir la vida cotidiana”.