La discusión sobre el consumo en Argentina vuelve al centro del debate. Para el economista Julio Gambina, los datos oficiales muestran una realidad distinta al discurso gubernamental. “Los datos de recaudación desmienten cualquier relato de mejora del consumo en la Argentina”, sostuvo, al poner el foco en la evolución del IVA como indicador clave de la actividad económica.
El economista explicó que la caída de la recaudación en términos reales, especialmente del impuesto al valor agregado, evidencia una menor capacidad de consumo. “Cuando cae el impuesto al valor agregado es una señal de que hay límites en el tema consumo, sobre todo cuando están creciendo los precios”, afirmó.
Recaudación, inflación y pérdida de ingresos
Gambina remarcó que los datos del primer trimestre reflejan una tendencia preocupante: caída de la recaudación mes a mes en un contexto de suba de precios. “Si los precios aumentan, la verdad es que si el consumo estuviera subiendo, la recaudación sería mayor”, explicó, desarmando el argumento oficial de recuperación.
En ese sentido, vinculó directamente el consumo con el deterioro de los ingresos. “Cualquier persona define sus consumos en función de los ingresos”, indicó, y advirtió que el aumento de tarifas y servicios públicos reduce el margen disponible para otros gastos esenciales como alimentos o medicamentos.
Además, señaló cambios en la estructura del gasto familiar: “La mayoría de las personas en Argentina gastan cada vez más en servicios públicos”, lo que profundiza la contracción del consumo en otros rubros.
Ajuste fiscal y empleo: un círculo que se retroalimenta
El economista también cuestionó la calidad del crecimiento económico. Si bien reconoció que algunos sectores muestran expansión, aclaró que no generan empleo. “No hay ningún sector económico de la Argentina que genere empleo”, afirmó, y agregó que esto impacta directamente en la masa de ingresos.
Para Gambina, esta dinámica deriva en un círculo negativo: menor empleo implica menos ingresos, lo que reduce el consumo y, en consecuencia, la recaudación. “Si disminuyen los ingresos, el correlato es que hay menor capacidad de consumir”, sintetizó.
A su vez, advirtió que la caída en la recaudación presiona sobre el objetivo de superávit fiscal, lo que podría derivar en más ajuste. “Lo que motiva es que tenga que haber más ajuste, o sea, más motosierra”, alertó.
En cuanto a las perspectivas, el economista anticipó un escenario complejo, condicionado por la inflación y la incertidumbre internacional. “Una suba de la inflación va a hacer que el gobierno potencie la lógica del combate a la inflación… y todo eso conduce a la recesión”, concluyó.