La economista Carina Farah trazó un diagnóstico crítico sobre la situación económica argentina, en un contexto atravesado por la expectativa de nuevos desembolsos del Fondo Monetario Internacional y el cumplimiento de compromisos financieros.
Desde el inicio, planteó que el panorama está condicionado tanto por factores políticos como económicos: “creo que acá empieza a jugar dos cosas, por un lado la vinculación política con Estados Unidos pero además la situación económica de la Argentina”. En ese sentido, remarcó que el eventual ingreso de dólares permitiría apenas mejorar marginalmente las reservas.
Un problema estructural sin resolver
Farah puso el foco en una debilidad histórica del país: “la imposibilidad crónica estructural de la Argentina de generar dólares genuinos”, lo que obliga a depender de financiamiento externo. Según explicó, esto se agrava en un contexto de crecimiento desigual: algunos sectores avanzan, mientras gran parte de la economía se contrae, reflejado en indicadores industriales negativos.
Para la economista, el interrogante central sigue sin respuesta: “cómo la Argentina puede de manera genuina empezar a generar dólares como para pagar las deudas y no seguir roleando”. En ese marco, advirtió que el apoyo internacional, particularmente de Estados Unidos, solo permite postergar los problemas de fondo.
Dólar barato, más salida de divisas
Al analizar la coyuntura cambiaria, Farah señaló una dinámica preocupante: un dólar bajo que incentiva tanto la compra para ahorro como el consumo en el exterior. “El dólar está barato y los argentinos estamos comprando dólares o incluso para hacer compras en el exterior”, explicó.
Este fenómeno, según indicó, profundiza la salida de divisas en un contexto delicado: “la Argentina está teniendo un problema de una salida crónica de dólares, agudizada sobre todo en los últimos meses”. Además, calificó como llamativo que esto ocurra con reservas netas negativas, lo que podría derivar en tensiones futuras.
En relación al acceso a los mercados de deuda, consideró que el país aún no genera suficiente confianza. Señaló que, aunque el riesgo país ha bajado, sigue lejos de niveles que permitan financiamiento fluido: “estos 500 y pico nos están diciendo que la Argentina no es un destino confiable”.
Finalmente, sobre la inflación, anticipó que no habrá mejoras significativas en el corto plazo. “Yo no creo que esté por debajo del 3%, salvo algún milagro estadístico”, afirmó, aludiendo a la presión de los alimentos y el impacto global de los combustibles.