En diálogo con Canal E, Gerardo Sánchez, asesor económico de la Fundación COLSECOR, analizó el impacto del aumento de los alimentos básicos entre 2021 y 2025 y advirtió sobre las dificultades para contener los precios en 2026.
La Fundación COLSECOR, que agrupa a cooperativas de pequeñas localidades de todo el país, presentó su informe comparativo 2021–2025 sobre la canasta básica alimentaria, elaborado con la misma metodología del INDEC pero enfocado en zonas que no están cubiertas por el sistema estadístico nacional. El relevamiento contempla 55 productos esenciales y permite observar la evolución real del costo de vida en el interior profundo de la Argentina.
“Realizamos todos los meses un relevamiento de la canasta básica con la misma metodología que hace el INDEC, pero aplicada a localidades que no están cubiertas por el sistema estadístico nacional”, explicó Gerardo Sánchez. Según detalló, el informe anual permite ir más allá de las variaciones coyunturales y analizar el impacto acumulado de la inflación en alimentos básicos.
Uno de los datos más contundentes es que “comprar esa canasta en el 2021 y compararla con la de 2025 cuesta 17 veces más”, lo que evidencia una escalada inédita de precios. Pero el fenómeno no se limita a la moneda local: “medida en dólares, la canasta básica es un 23% más cara que en 2021”, lo que confirma un encarecimiento estructural de los alimentos.
El salario mínimo perdió la carrera contra los precios
El informe también analiza cuánto de esa canasta puede cubrir el salario mínimo vital y móvil. En ese punto, la pérdida de poder adquisitivo es clara y sostenida.
“En 2021, el salario mínimo alcanzaba para cubrir exactamente la canasta mensual de un hogar de cuatro personas; en 2025 cubre solo 19 días”, señaló Sánchez. Año tras año, el ingreso básico fue quedando rezagado frente al aumento de los alimentos esenciales como carne, pan y leche.
“Estamos hablando de 55 productos básicos, no de consumos extraordinarios”, remarcó el asesor económico, subrayando que se trata del núcleo más elemental del consumo familiar.
Un proceso de desinflación frágil y con riesgos
De cara a 2026, desde COLSECOR advierten que la desaceleración inflacionaria en alimentos sigue siendo muy compleja. “El proceso de desinflación en alimentos es muy complicado”, afirmó Sánchez, y puso como ejemplo el aumento de la carne vacuna, que cerró el año con subas superiores al 70%.
“No es menor que sea la carne vacuna, porque es el principal bloque alimenticio de la canasta”, explicó. Además, adelantó que los aumentos ya se están trasladando a productos sustitutos como el pollo y los huevos, así como a bienes que venían más estables, como la leche y el pan.
“En los últimos tres meses tuvimos aumentos intermensuales de más del 4%, lo que muestra que la desinflación no sigue una línea descendente”, advirtió. A esto se suma el impacto de los servicios y los cambios en la ponderación del índice de inflación, lo que podría generar diferencias más visibles en las mediciones anuales.
“El ancla de este proceso de desinflación son los salarios y el poder adquisitivo”, concluyó Sánchez, al destacar la importancia de analizar precios e ingresos en conjunto para comprender el panorama económico real.