La irrupción de la inteligencia artificial generativa volvió a sacudir a los mercados internacionales. Según el economista Lionel Fernández, en diálogo con Canal E, el avance tecnológico no solo afecta valuaciones bursátiles, sino que cambia estructuralmente el modelo de negocios de las compañías de software.
El economista apuntó al trasfondo geopolítico del fenómeno: “Siempre va a estar el tema de China buscando lo que es sacar un poco de economía a Estados Unidos, con menos costo”, explicó, al referirse a las restricciones para exportar semiconductores avanzados de NVIDIA hacia el gigante asiático.
Fernández destacó que la competencia tecnológica ya impacta en empresas globales como Globant, Accenture, SAP y Humana, muchas de las cuales registran fuertes caídas bursátiles. A su entender, el problema es estructural: la inteligencia artificial reemplaza tareas que antes requerían grandes equipos humanos.
El trabajo del conocimiento en crisis
El especialista fue contundente respecto del futuro del empleo en el sector tecnológico: “Los programadores juniors están totalmente sin ningún tipo de demanda de laburo”, advirtió. Y fue más allá al explicar que los agentes automatizados pueden realizar tareas que antes justificaban honorarios elevados.
Recordó su experiencia profesional para ilustrar el cambio de paradigma: “Me pagaban a mí 20 dólares la hora, y a la empresa le cobraban 200 dólares la hora. Bueno, eso ya no ocurre más”. La razón, según Fernández, es clara: los costos se desploman cuando el trabajo puede ser ejecutado por sistemas inteligentes integrados a bajo precio.
En ese marco, planteó un interrogante existencial para las compañías tradicionales: “Vos tenés que demostrar, siendo empleado, qué puedo hacer yo que no lo pueda hacer el agente de la guía”.
¿Deslistes y cambio de modelo?
Consultado sobre la posibilidad de que empresas dejen de cotizar en bolsa, Fernández no dudó: “Yo no tengo duda de que van a estar deslistadas estas compañías”. Si bien aclaró que no será inmediato —porque muchas firmas aún recompran acciones para sostener precios— comparó esa estrategia con una metáfora gráfica: “Es como que está el Titanic y se quiere sacar el agua con un baldecito”.
A su juicio, insistir en desarrollar soluciones propias para competir contra gigantes como Amazon o plataformas consolidadas es llegar tarde al juego: “Ya es tan tarde para empezar. Ya están fuera del mercado”.
Sin embargo, diferenció a empresas diversificadas que combinan servicios en la nube, comercio electrónico y suscripciones, frente a aquellas que dependen exclusivamente del software tradicional.
El diagnóstico es claro: la inteligencia artificial no es una amenaza coyuntural sino una transformación irreversible. Para Fernández, el mercado ya empezó a premiar a las compañías vinculadas a infraestructura, materiales y data centers, mientras castiga a quienes no logran adaptarse.