La crisis en Medio Oriente vuelve a encender las alarmas en los mercados internacionales. Mientras se dilatan las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y persisten las tensiones en torno al estrecho de Ormuz, crecen las preocupaciones por el abastecimiento energético y el impacto económico global.
Según explicó Marcelo Elizondo, especialista en Comercio Exterior, los reiterados anuncios sobre una posible reconciliación entre ambas partes nunca lograron materializarse. "Han habido muchas prospectivas de concordancia, de acuerdo anunciadas o preanunciadas, el presidente Trump en más de una ocasión dijo que estábamos cerca de un acuerdo y finalmente eso nunca ocurrió", sostuvo.
El especialista señaló que existen diferencias de fondo vinculadas al programa nuclear iraní, la situación estratégica en el estrecho de Ormuz y el rol de Israel en la región. "Finalmente, las diferencias son grandes", resumió.
Un conflicto que amenaza al comercio y la actividad económica mundial
Para Elizondo, la persistencia de las tensiones representa un riesgo concreto para la economía internacional debido a su influencia directa sobre la oferta de petróleo y gas. "Estamos ante una situación compleja y de demasiada extensión que puede afectar los niveles de actividad internacionales de la economía mundial", advirtió.
Además, recordó que las consecuencias no se limitan únicamente a los combustibles. Los fertilizantes, los insumos para la minería y diversas cadenas productivas dependen de la estabilidad energética de la región, por lo que una escalada del conflicto podría repercutir en múltiples sectores.
Respecto de las negociaciones, el analista consideró que Washington esperaba una actitud más flexible por parte de Teherán. Sin embargo, destacó la capacidad de resistencia demostrada por el régimen iraní. "Irán con mucha resiliencia a pesar de los ataques que recibió de parte de Estados Unidos e incluso de Israel, se sostiene en dureza en algunas de sus posturas", afirmó.
La presión política sobre Trump y el impacto en el petróleo
Elizondo también destacó que la Casa Blanca enfrenta una creciente presión interna para resolver el conflicto antes de las próximas elecciones legislativas de medio término. "El presidente Trump necesita finalizar este conflicto porque le genera impopularidad", explicó.
En cuanto al mercado energético, consideró poco probable que las reservas estadounidenses sufran un impacto inmediato, dado que Estados Unidos es actualmente el principal productor mundial de petróleo. Sin embargo, alertó sobre las consecuencias que podría generar una prolongación de la crisis. "Si el precio sigue alto, porque el conflicto no se termina, esto sí afecta el precio del galón del combustible al público en el consumidor norteamericano", señaló.
Finalmente, concluyó que el principal riesgo para Washington no es solo económico, sino también político. "Eso genera muchísima impopularidad y ahí hay un problema más que económico, político", concluyó.