La reciente eliminación de algunos gravámenes vinculados a operaciones inmobiliarias reavivó el debate sobre el futuro de la política tributaria argentina. En ese contexto, José Castillo planteó que existe una tensión cada vez más evidente entre los objetivos políticos del Gobierno y las exigencias del Fondo Monetario Internacional.
Según explicó, desde el inicio de la gestión se avanzó en distintas reducciones impositivas, comenzando por la eliminación del Impuesto PAIS y con promesas de continuar ese camino. Sin embargo, advirtió que el organismo internacional propone una dirección opuesta. "Hay una contradicción entre los planteos políticos y la realidad del Gobierno, por un lado, y las exigencias de su socio y auditor a la vez, que es el Fondo Monetario Internacional", afirmó.
El economista señaló que el último informe del FMI incluyó recomendaciones orientadas a incrementar la recaudación. "El Fondo Monetario Internacional, en su último reporte, señala hacia adelante una serie de planteos, entre los que está con mucha fuerza el término reforma fiscal", explicó. Y agregó que el organismo entiende por reforma fiscal "no la baja de impuestos, sino la suba de impuestos".
El dilema entre el superávit fiscal y la baja de impuestos
Castillo remarcó que el principal desafío para el Gobierno es mantener el superávit fiscal. Según explicó, ese objetivo puede alcanzarse mediante una reducción del gasto o un aumento de los ingresos tributarios.
Sin embargo, consideró que la capacidad de continuar recortando partidas públicas se encuentra cada vez más limitada. "El Gobierno ya ha llegado un poco al piso de baja de gastos", sostuvo. Además, señaló que algunos sectores sensibles enfrentan restricciones políticas y judiciales que dificultan nuevos ajustes.
A su vez, alertó sobre las consecuencias de una economía con bajo nivel de actividad. "Si el mercado interno no crece, la recaudación impositiva de IVA también va a sufrir", indicó, marcando otro obstáculo para las cuentas públicas.
Inversiones, financiamiento externo y la discusión de corto plazo
Para Castillo, la resolución de esta tensión dependerá en gran medida de la llegada de inversiones y financiamiento externo. Explicó que, si ingresaran capitales privados en forma sostenida, el Gobierno tendría más margen para sostener la reducción de impuestos sin depender del FMI.
"Si la fuente es el fondo, hay que responder a las demandas del fondo", advirtió. En ese sentido, recordó que durante los últimos años una parte importante de las necesidades financieras fue cubierta mediante desembolsos internacionales y acuerdos de financiamiento.
Finalmente, enfatizó que el mercado observa con atención los desafíos inmediatos más que las proyecciones de largo plazo. "La discusión hoy en los mercados la tenés en el 2027. No la tenés en el 2030", concluyó, al remarcar que la principal incógnita es cómo atravesar los próximos años sin tensiones financieras significativas.