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Martín Biscaisaque: “Para innovar necesitamos acompañamiento institucional”

El productor agropecuario analizó los desafíos que dejó la cosecha récord de trigo y reclamó reglas claras y apoyo institucional para sostener la competitividad del sector.

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Trigo | Cedoc

La Argentina alcanzó una cosecha histórica de trigo, con volúmenes que rondan entre 27,8 y 27,9 millones de toneladas, pero el récord productivo vino acompañado de un problema que hoy genera preocupación en toda la cadena: la calidad del grano. Así lo explicó el productor agropecuario Martín Biscaisaque, quien advirtió que la industria molinera ya enfrenta serias dificultades.

Fue un año realmente récord y eso trajo los problemas de calidad que suponíamos que podían llegar a venir”, señaló, y agregó que la situación ya fue planteada por la Federación de Molineros. Según explicó, la falta de un marco normativo claro llevó a muchos productores a ajustar el paquete tecnológico, priorizando rendimiento por sobre calidad.

Todos los fertilizantes y la nutrición alcanzaron para el rendimiento, pero no para tener un producto de calidad”, sostuvo Biscaisaque. Hoy, apenas un 4% del trigo recibido cumple con los estándares de gluten y fuerza necesarios para las harinas tradicionales, lo que obliga a la industria a reformular procesos.

Un trigo que deja de ser commodity

El impacto ya se refleja en los precios. “El trigo con 28% de gluten y buena fuerza panadera hoy es un insumo estratégico, no es un trigo commodity”, explicó el productor. Esa escasez genera diferencias de hasta 30 dólares por tonelada, mientras los molinos buscan ese grano “por todos lados”.

A pesar de las tensiones, Biscaisaque llevó tranquilidad al consumidor: "No va a ser un problema para el consumidor, sí es un problema para la industria, que tiene que trabajar distinto”. Los procesos industriales permiten suplir la falta de calidad, aunque con mayores costos y complejidad.

Competencia global y reclamo institucional

De cara al futuro, el escenario no es sencillo. “Tenemos mucha competencia con Brasil, Estados Unidos y un contexto global muy agresivo”, advirtió. A eso se suma la incertidumbre por una eventual normalización productiva en Rusia y Ucrania, que podría presionar aún más los precios.

En ese contexto, Biscaisaque insistió en la necesidad de innovar y diversificar mercados, destacando oportunidades en India y China. Sin embargo, fue claro al marcar los límites: “Para innovar necesitamos acompañamiento institucional”.

El reclamo incluye desde retenciones hasta infraestructura y desarrollo tecnológico. “Vamos a tener un cuello de botella logístico muy fuerte y no tenemos rutas ni puertos preparados”, alertó, y reclamó un rol activo del INTA y las universidades para generar tecnología propia.

Sobre la previsibilidad, reconoció avances, pero con reservas: “Hay un rumbo más claro, pero el productor invierte a cielo abierto y asume riesgos enormes”. Aun así, destacó el espíritu del sector: “El productor agropecuario es optimista y apuesta al país”.