En diálogo con Canal E, el economista Maximiliano Ramírez destacó que el Banco Central acelera la acumulación de divisas en línea con el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. “El Gobierno viene con un rally comprador”, afirmó, y detalló que “la semana pasada, por ejemplo, llevaron 615 millones” y que “en lo que va del año 1.907 millones”.
Según explicó, la estrategia tiene un doble efecto sobre la economía. Por un lado, “el Gobierno está inyectando en el mercado unos 2,7 billones de pesos”, lo que podría implicar mayor liquidez. Sin embargo, aclaró que la contracara es contractiva: “por el lado de las licitaciones que hace dos veces por mes, está contrayendo aproximadamente 3.5 billones”.
El resultado es una política monetaria restrictiva. “Estás llevando una política monetaria astringente, y vemos que eso implica que hay pocos pesos en la calle”, subrayó, al tiempo que remarcó que la base monetaria continúa en descenso, un dato clave en el actual esquema económico.
Superávit fiscal, reforma laboral y presión sobre la industria
Respecto al superávit fiscal, Ramírez fue contundente: “El Gobierno tiene un objetivo estricto de mantener el superávit fiscal”. En ese sentido, explicó por qué aún no avanza una reforma tributaria: “Lo que implicaría una nueva reforma en la parte tributaria, por lo que dice el Gobierno, es empezar a reducir tributos. Entonces esa reducción tendría un impacto significativo en mantener este superávit”.
También advirtió que la reforma laboral en debate podría afectar la recaudación. “Va a tener un impacto desde el lado de la reforma laboral”, señaló, en referencia a los cambios en ceses laborales y fondos de garantía.
En paralelo, alertó sobre la debilidad del sector productivo. “El Gobierno no tiene una política micro”, sostuvo, y citó el último dato de utilización de capacidad instalada: “Te mostraba una caída bastante significativa en torno al 53%”. En sectores como el automotriz, agregó, “tuvo una caída bastante significativa y está en torno al 45%”.
Sobre el cierre de empresas y el impacto de la apertura de importaciones, fue directo: “Lamentablemente en este tipo de sistemas algunas empresas van a quedar atrás”. Y planteó que la clave será la reconversión productiva: “Me parece que la palabra es hoy reinventarse”.
Para el economista, el próximo paso del Gobierno deberá ser mejorar la competitividad vía impuestos. “Me parece que el próximo paso es la reforma tributaria y la reforma impositiva en sí”, concluyó, anticipando un debate central para la sostenibilidad del modelo.