El paso de Javier Milei por el Foro Económico Mundial de Davos dejó más interrogantes que certezas. Para el analista político Roberto Bacman, en diálogo con Canal E, el contexto internacional marcaba una agenda muy distinta a la que eligió el Presidente argentino.
“Fue muy extraño, había muy pocos presidentes y primeros ministros, y el eje central fue geopolítico”, señaló, en referencia al conflicto en torno a Groenlandia, la OTAN y la avanzada discursiva de Donald Trump en Europa.
Según explicó, la atención estuvo puesta en los cruces entre líderes mundiales.“La pelea entre el primer ministro canadiense y Trump fue lo que la gente quería escuchar”, afirmó, y remarcó que incluso declaraciones como que Canadá “existe gracias a Estados Unidos” generaron fuerte impacto. En ese escenario, Bacman sostuvo que Milei apareció desfasado: “Tuvo un discurso repetitivo y con falta de pertenencia a la necesidad que tenía la gente que estaba ahí”.
Un discurso fuera de contexto
Para el analista, Milei insistió en una exposición ideológica que no dialogó con el perfil del auditorio. “Los que estaban ahí eran industriales, empresarios importantes, científicos y líderes políticos, y estaban preocupados por otra cosa”, explicó. En ese sentido, fue crítico con el tono académico del mensaje presidencial: “Eso sirve para una clase en la facultad o una charla TED, no para Davos”.
Bacman también cuestionó los pasajes más simbólicos del discurso. “Arrancar diciendo ‘les vengo a anunciar que Maquiavelo ha muerto’ no se entendió”, afirmó, y comparó la mención de logros internos con una anécdota doméstica: “Es como hablar en Davos de las virtudes culinarias de mi tía Rosita”.
Además, puso en duda el uso de estadísticas económicas. “La inflación baja, es verdad, pero ¿a qué costo?”, se preguntó, y consideró que ese enfoque no era prioritario en un foro atravesado por tensiones globales.
El proyecto político y la cercanía con Trump
Otro punto crítico fue la participación de Milei en el denominado Consejo de la Paz, al que Bacman definió como “una especie de ONU paralela, sin las grandes potencias”. Desde su mirada, “la cercanía con Trump le va a empezar a traer problemas a Milei”.
El analista interpretó el viaje como parte de una estrategia mayor. “Milei quiere convertirse en referente de la derecha mundial”, afirmó, y lo vinculó a su proyección electoral y a un esquema de poder interno donde “Milei es el CEO y Karina Milei es la gerenta general”.
Finalmente, Bacman cuestionó la persistencia de una dicotomía ideológica que considera superada. “La antinomia capitalismo-socialismo es inexistente”, sostuvo, y concluyó que el mundo avanza hacia modelos de socialdemocracia con economías de mercado, muy lejos del esquema que Milei plantea en sus discursos.