El reciente uso de Derechos Especiales de Giro (DEG) por parte del Gobierno volvió a poner en el centro del debate la fragilidad externa de la economía argentina. En diálogo con Canal E, el economista Santiago Casas explicó que los DEG “no son una política nueva ni extraordinaria”, sino una herramienta habitual del Fondo Monetario Internacional.
“Los DEG son simplemente una canasta de monedas que utiliza el Fondo Monetario como medio de cambio para pagar deuda y capital”, explicó. En ese sentido, detalló que el Gobierno recurrió a esta herramienta porque no contaba con DEG propios para afrontar los intereses vencidos y decidió adquirirlos al Tesoro de Estados Unidos utilizando dólares de las reservas del Banco Central.
Según Casas, el mecanismo es claro: “El Banco Central puso dólares de las reservas que fue comprando en enero y le compró los DEG al Tesoro norteamericano”. Luego, el Tesoro argentino recomprará esos DEG al Banco Central en pesos para cumplir con sus obligaciones ante el FMI.
Reservas que no se acumulan y pagos que se repiten
El economista remarcó que el problema no es la incapacidad de comprar dólares, sino la imposibilidad de retenerlos. “Toda la compra de reservas del Banco Central terminó siendo funcional a los pagos de deuda del Tesoro”, afirmó.
Casas recordó que este fenómeno ya se observó durante 2024, cuando el Banco Central adquirió cerca de 17.000 millones de dólares que luego se utilizaron íntegramente para cancelar vencimientos. “No les quedó ninguno en caja”, sostuvo. En enero ocurrió algo similar: “El Banco Central compró unos 1.150 millones de dólares y terminó entregándolos para pagar deuda”.
Para el economista, el punto clave es el acceso al financiamiento: “No hay compra de reservas que sustituya la vuelta a los mercados”. Sin acceso al crédito, cada dólar comprado se pierde cuando llegan los vencimientos.
Tipo de cambio, tasas y presión estructural
Consultado sobre el esquema de bandas cambiarias, Casas señaló que una eventual suba del tipo de cambio podría aliviar la tasa de interés real. “Si subís el tipo de cambio, descomprimís la tasa de interés y eso reactiva el crédito y la economía real”, explicó, aunque advirtió que todo depende de que no se desanclen las expectativas.
Sin embargo, fue claro respecto al impacto social: “Los argentinos tienen menor poder de compra y son más pobres en dólares”. Aun así, destacó que el actual esquema evita el atraso cambiario forzado que históricamente terminó en crisis.
Sobre la industria nacional, Casas relativizó el efecto del tipo de cambio y apuntó a la carga tributaria: “La industria no puede competir con semejante presión impositiva; el tipo de cambio en el margen no es lo más relevante”.
En conclusión, el economista sostuvo que el problema argentino es estructural: altos vencimientos en moneda extranjera, falta de mercado de capitales y una historia de destrucción de la moneda local que limita cualquier estrategia de acumulación de reservas.