La estabilidad cambiaria de las últimas semanas encendió un nuevo debate entre analistas económicos. Para el economista Sergio Chouza, el actual nivel del dólar muestra señales claras de atraso cambiario, un fenómeno que puede generar tensiones futuras en la economía argentina.
Según explicó, el tipo de cambio se mantuvo prácticamente sin variaciones durante las primeras semanas de marzo, consolidando una tendencia que ya se arrastraba desde febrero.
“La paridad de cambio en lo que va de marzo está muy tranquila, prácticamente en los mismos niveles de fines del mes pasado”, señaló. Sin embargo, detrás de esa calma aparente se acumula un retraso frente a la inflación. “En lo que va desde 2026, el atraso cambiario ya cubre un 12%”, afirmó el economista, al advertir que este fenómeno puede tener consecuencias en distintos sectores productivos.
Chouza también explicó que el contexto internacional cambió recientemente. El fortalecimiento del dólar a nivel global, impulsado por tensiones geopolíticas, revirtió una tendencia previa de depreciación. “El atraso cambiario, las consecuencias ya las sabemos, esto es una bomba total”, sostuvo, al referirse al impacto que este fenómeno suele tener sobre la competitividad y las cuentas externas.
El rol de las tasas y el “carry trade”
Para el economista, parte de la estabilidad del dólar se explica por la estrategia monetaria del Gobierno, que mantiene tasas de interés altas en términos reales para incentivar inversiones financieras en pesos. “Uno tiende a pensar que hay mucho de la política monetaria, con un esquema de tasa de interés elevada en términos reales y de incentivo al carry”, explicó.
Este mecanismo permite atraer capitales de corto plazo que buscan aprovechar las altas tasas locales. Según Chouza, esa estrategia logró ofrecer rendimientos significativos en los primeros meses del año. “Se pudo acumular un 12% en términos reales contra el dólar en los instrumentos de tasa fija”, detalló.
Sin embargo, advirtió que este tipo de estrategias suele tener límites. Cuando los inversores deciden cerrar sus posiciones, pueden provocar movimientos abruptos en el mercado cambiario. “Estos esquemas son muy tentadores a corto plazo para mantener a raya la paridad cambiaria, pero a mediano y largo plazo son complejos de administrar”, indicó.
En ese sentido, sostuvo que el Gobierno podría haber tomado otras medidas para evitar un mayor atraso del tipo de cambio. “Si hubiera querido, podría haber hecho más para que no se atrase la paridad cambiaria, por ejemplo acelerando las compras del Banco Central”, señaló.
Falta de dólares y presión externa
Otro punto central del análisis del economista es la escasez estructural de divisas en la economía argentina. A pesar del ingreso de dólares de algunos sectores, el país continúa con un déficit externo. “Argentina sigue teniendo un déficit de cuenta corriente en la economía, con lo cual dólares en el flujo no me parece que sobren, siguen faltando”, afirmó.
En este escenario, el Gobierno busca alternativas para fortalecer las reservas, incluyendo el ingreso de capitales privados. “El gobierno está tan ávido, tan necesitado de que provenga de las familias, de los dólares del colchón”, explicó Chouza.
No obstante, advirtió que ese proceso avanza con lentitud, lo que podría generar presiones cambiarias más adelante. “Cada día que pasa, en esta idea de bomba de tiempo, de reloj de arena, se le va a volver más cuesta arriba”, concluyó.