La NASA intensificó las pruebas de supervivencia en el Centro Espacial Johnson, en Houston, mediante el uso de simuladores de alta fidelidad que replican las condiciones hostiles del vacío lunar. Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen centraron sus jornadas en la cápsula Orion.
El entrenamiento se basó en protocolos de contingencia donde el ordenador central de la nave deja de funcionar de forma imprevista. Según los cronogramas técnicos de la agencia, la tripulación debió tomar el control físico de los mandos para estabilizar el módulo en condiciones de descompresión simulada.
La complejidad del ejercicio residió en la fuerza G y la falta de puntos de referencia visuales fuera de la escotilla, lo que obligó a los pilotos a confiar ciegamente en los instrumentos analógicos de respaldo.
Los ingenieros del centro utilizaron la Cámara de Vacío Térmico A, una estructura histórica que alcanzó temperaturas extremas para probar la resistencia de los materiales y la capacidad de reacción humana. Esta maniobra buscó generar la desorientación fisiológica necesaria para que los astronautas no puedan distinguir entre la realidad y la simulación electrónica del panel de control.
¿Cómo funcionan los simuladores de la cápsula Orion en el Centro Johnson?
El sistema de simulación utilizó motores de movimiento de seis grados de libertad que inclinaron y sacudieron la cabina de mando para replicar la vibración del lanzamiento. Los monitores de la cápsula mostraron una representación exacta de la superficie lunar y las estrellas, generada por motores de renderizado en tiempo real.

La interfaz de la nave espacial Orion reemplazó los miles de interruptores físicos de los transbordadores antiguos por tres pantallas táctiles principales y un juego de botones críticos de respaldo. Los pilotos practicaron la navegación óptica, una técnica que consiste en tomar fotografías de la Tierra y la Luna para determinar la posición exacta si el GPS espacial fallara.
La NASA implementó fallos de software aleatorios durante las fases más críticas de la simulación, como el acoplamiento o la inserción en órbita lunar. Los instructores introdujeron alarmas de fuga de oxígeno y fallos eléctricos para observar la frecuencia cardíaca y la toma de decisiones de la tripulación bajo estrés extremo.
¿Por qué los pilotos deben practicar el manejo manual de la nave Orion?
El manejo manual es la última línea de defensa ante un evento de radiación ionizante que pueda freír los circuitos electrónicos de la computadora de vuelo. Si los sistemas automáticos colapsan, el piloto debe ser capaz de ejecutar una quemadura de motor trans-tierra utilizando solo cálculos manuales y cronómetros.
Los astronautas enfrentaron escenarios donde el sistema de control de reacción (RCS) funcionó de manera errática, obligándolos a compensar manualmente el giro de la cápsula. "El simulador nos permite fallar mil veces en la Tierra para no fallar ni una sola vez en el espacio", comentó la especialista de misión Christina Koch tras una sesión de ocho horas.
El entrenamiento incluyó la coordinación de voz con el Control de Misión en Houston bajo situaciones de interferencia radial simulada. Esta habilidad fue esencial durante la era Apollo y se recuperó como un requisito obligatorio para la certificación de vuelo de los nuevos vehículos de exploración profunda.

El proceso de preparación culminó con ejercicios de salida de emergencia en la pileta del Laboratorio de Flotabilidad Neutra para simular el amerizaje en el Océano Pacífico. Los pilotos practicaron la salida de la cápsula con el traje de presión puesto, un procedimiento que exige una condición física de élite debido al peso del equipo fuera del agua.
Cada movimiento fue cronometrado para asegurar que la tripulación pudiera abandonar el vehículo en menos de diez minutos en caso de incendio o inundación.