Un nuevo estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reveló un incremento probabilístico significativo que indica que un gran terremoto de magnitud 6,7 o superior sacudirá a la Bahía de San Francisco en un período comprendido entre los próximos 30 años. Las proyecciones geotécnicas advierten que existe un aumento del 74% debido a la acumulación de tensión tectónica a lo largo de las principales fallas del norte del estado norteamericano y alcanzará un punto crítico de ruptura.
Las evaluaciones del modelo sismológico Pronóstico Uniforme de Ruptura Sísmica en California, versión 3 (UCERF3) y los escenarios de riesgo de la falla de Hayward señalan a esta fractura como la amenaza más inminente para el área metropolitana. Atraviesa ciudades densamente pobladas como Oakland, Berkeley y San José, la falla de Hayward concentra más del 30% de probabilidad por sí sola de generar un sismo de gran escala.
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El informe desarrollado en colaboración con el Centro de Terremotos del Sur de California (SCEC) y Servicio Geológico de California (CGS) integra datos geodésicos, paleosísmicos y mapas de fallas de alta resolución.

Los datos de modelado geofísico prevén pérdidas económicas millonarias, disrupciones prolongadas en el suministro de agua potable y el colapso temporal de corredores de transporte fundamentales.
La sismóloga del Centro Lucy Jones para la Ciencia y la Sociedad, Lucy Jones, alertó que “un terremoto de magnitud de 6,7 o superior en la Falla de Hayward o San Andrés no debe analizarse sólo por la sacudida inicial. La verdadera crisis posterior radicará en los incendios derivados de la rotura de tuberías de gas, la falta de agua potable durante semanas y el colapso de las redes digitales y de transporte”.
Debido a ello, el informe del USGS funciona como un urgente recordatorio para acelerar las obras de reforzamiento estructural (retrofitting), actualizar los planes de contingencia comunitarios y adecuar las normas de edificación en toda la costa oeste norteamericana.
Aunque la famosa Falla de San Andrés suele acaparar la atención pública, las investigaciones del USGS remarcan que el mayor riesgo latente en el corto y mediano plazo proviene del complejo Hayward-Rodgers Creek.
Qué es la falla de Hayward
- Falla de Hayward: Presenta una probabilidad individual cercana al 33% de romper en un evento de gran magnitud. Su última gran ruptura ocurrió en 1868, registrando un intervalo histórico de retorno que ya se ha cumplido.
- Falla de San Andres: Posee una probabilidad aproximada del 22% de generar un sismo de M6,7 o mayor en el tramo del norte de California.
- Falla de Calaveras y San Gregorio: Aportan riesgos adicionales de sismos de magnitud moderada-alta que podrían desestabilizar estructuras vulnerables.

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En relación a la rigurosidad de las mediciones y la acumulación de tensión tectónica, el geofísico del Servicio Geológico de Estados Unidos, Ned Field, explicó que “los nuevos modelos probabilísticos confirman que las fallas no actúan de manera aislada. La posibilidad de que una ruptura se propague a través de múltiples fallas simultáneamente incrementa la probabilidad de presenciar eventos de magnitud considerable en zonas de alta densidad poblacional”.
La comunidad de geofísicos y expertos en gestión de desastres ha reiterado la necesidad de tomar estos modelos científicos como herramientas de acción inmediata.
El escenario de simulación sísmica del USGS proyecta un impacto socioeconómico sin precedentes para la región si no se intensifican las medidas de prevención. El informe del USGS concluye que la red de fallas interconectadas de la región actúa como un sistema dinámico donde la ruptura de un segmento puede desencadenar fallos en cadena.
PM/MSS