Para la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano este miércoles 11 de febrero se pronostica un índice UV máximo de 11, categorizado como "extremo". Es fundamental evitar la exposición solar directa entre las 10 y las 16 debido al alto riesgo de quemaduras.
El Servicio Meteorológico Nacional advierte niveles extremos en el norte y centro del país, con valores de 11 a 13. En la Patagonia, el índice será "muy alto", oscilando entre 8 y 10, exigiendo protección en todas las regiones argentinas.
Qué es el índice UV y por qué es importante para la salud
El Índice UV es una medida estándar internacional de la intensidad de la radiación ultravioleta emitida por el sol en la superficie terrestre. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta escala comienza en 0 y no tiene un límite superior, aunque valores por encima de 11 se consideran extremos. El índice permite a la población comprender el riesgo potencial de daño en la piel y los ojos según la fuerza de los rayos en un momento y lugar específicos.

Conocer este nivel es vital para la salud pública porque la radiación UV es invisible pero acumulativa. Los niveles varían según la hora del día, la altitud, la latitud y la nubosidad. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) enfatiza que estar informados sobre el índice diario ayuda a las personas a tomar decisiones preventivas, reduciendo la incidencia de enfermedades cutáneas y oculares graves provocadas por la sobreexposición.
El peligro de los rayos ultravioletas del sol para la salud
La exposición excesiva a los rayos ultravioletas (UV) representa un riesgo significativo para el organismo. La OMS advierte que la radiación UV es el principal factor de riesgo para el desarrollo de cánceres de piel, como el carcinoma basocelular y el melanoma. Además, puede causar daños inmediatos como quemaduras solares dolorosas y envejecimiento prematuro de la piel (fotoenvejecimiento), que se manifiesta en arrugas profundas y pérdida de elasticidad.
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Más allá de la piel, la OPS señala que la radiación UV afecta la salud ocular, pudiendo provocar cataratas y otras afecciones como el pterigión. Asimismo, una exposición prolongada puede debilitar el sistema inmunológico, disminuyendo las defensas naturales del cuerpo para combatir ciertas infecciones. Estos peligros son especialmente críticos en niños y adolescentes, cuya piel es más delgada y sensible a las mutaciones celulares causadas por el sol.
Para protegerse eficazmente, la OMS y la OPS recomiendan el uso de protector solar de amplio espectro con un factor de protección (FPS) mínimo de 30, aplicándolo cada dos horas. También es esencial buscar la sombra y utilizar ropa de trama cerrada, sombreros de ala ancha que cubran rostro y cuello, y anteojos de sol con filtro UV certificado para resguardar la visión de los daños ambientales.
Es fundamental prestar especial atención a la hidratación constante y evitar la exposición durante las horas de mayor intensidad, generalmente entre las 10 y las 16. Los expertos subrayan que incluso en días nublados la radiación puede ser elevada, por lo que las medidas de seguridad deben mantenerse independientemente de la temperatura ambiente o la nubosidad presente en el cielo.