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indiferencia

Camino largo y tedioso

La campaña es un monólogo de la política rosquera, que no tiene en cuenta los problemas de la gente.

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CFK oficial. | Pablo Temes

Por si alguien lo dudaba, Cristina Fernández de Kirchner se encargó de aclararlo. Lo dijo con todas las letras: su candidato no era Sergio Tomás Massa sino Eduardo “Wado” de Pedro. No se dibujó en su rostro ninguna alegría a lo largo de su extenso discurso en el Aeroparque Jorge Newbery el lunes pasado. Lo que sucedió allí fue una muestra –otra más– de la hipocresía y carencia de límites del kirchnerismo. Se utilizó con fines electoralistas un acto vinculado a la memoria de las víctimas de los vuelos de la muerte ocurridos durante la brutal última dictadura. La risa de Estela de Carlotto y del resto de los allí presentes frente al avión que se utilizó para tirar a personas vivas al Río de la Plata en el medio de la noche fue una aberración.

Quedó claro que la vicepresidenta debió ceder ante la presión de los gobernadores peronistas que desesperaban ante la evidencia de que la fórmula De Pedro-Manzur llevaba a Unidos por la Patria a una derrota catastrófica. Ninguno de ellos estaba dispuesto a cambiar territorio por obediencia militante. CFK tampoco se privó de hacer público esto, que la molestó mucho. A lo largo de sus años en la cima del poder nunca había experimentado una situación similar. Ella ya no decide en soledad.

Ningún gobernador estuvo dispuesto a cambiar territorio por obediencia militante a Cristina

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 La tiranía del dedito levantado y las largas peroratas de maestra ciruela se están apagando. Fue una muestra cruel de su real pérdida de poder, hecho del que culpa absolutamente a Alberto Fernández.

En su retroceso, sin embargo, la expresidenta está dispuesta a dar batalla e intentar llevarse puesto a quien se interponga en su camino. Massa ya la traicionó una vez. Aníbal Fernández se esmeró en hacer público que podría haber una segunda vez si el exintendente de Tigre llegara a la presidencia de la Nación. CFK piensa lo mismo.

Vive en un estado de alerta permanente. Por eso estuvo activa en el armado de las listas y se preocupó de que Juan Grabois no bajara su precandidatura a la presidencia.

El objetivo es claro: canalizar a través de él la disconformidad del kirchnerismo duro, al que la figura de Massa se le hace totalmente indigerible. No es esa la única jugada destinada a esmerilarlo que realizó la vice durante la semana.

La caída de Javier Milei ha provocado una radicalización de las ideas y posturas de Patricia Bullrich

Ahí hizo su entrada en escena el diputado Leopoldo Moreau, quien, con aire vindicativo, afirmó que el condenado exvicepresidente Amado Boudou estaba participando de las negociaciones del equipo económico con el Fondo Monetario Internacional. Hubo furia en los despachos del Ministerio de Economía, en donde se desesperaban enviando mensajes a los medios y periodistas amigos con la desmentida de esta información. “Nos quisieron colgar un salvavidas de plomo”, aseguraron fuentes cercanas al ministro. Pero todavía hay más. Los massistas creen que la vicepresidenta en funciones se regocija con la posibilidad de que les vaya mal en una probable gestión. “Ni ella ni los suyos forman parte de la fórmula. Está claro que fantasea con un escarmiento en la gestión. Agarrar esta papa caliente no es para cualquiera y el fuego amigo es más peligroso que toda la oposición”, remataron.

Por estas horas esa afirmación se corresponde bastante con la realidad. Han pasado las principales fechas del calendario electoral y ni siquiera la presentación de alianzas, el cierre de listas o los actos de presentación de propuestas sirven para aplacar tanto desorden interno. Los enfrentamientos y las peleas siguen a la orden del día en No tan Juntos por el Cambio.

Un tembladeral

Ni siquiera el anuncio de la fórmula Massa-Rossi, mucho más competitiva que la que había decretado CFK para ir a morir con los suyos, los saca de la riña constante. Patricia Bullrich volvió a cruzar a Horacio Rodríguez Larreta por sus intentos de ampliar la coalición acercándose al peronismo y le recordó que, aunque intente pactar con ellos, “te van a voltear igual”. Para el alcalde porteño ampliar Juntos por el Cambio aun incluyendo sectores del peronismo no kirchnerista es un camino no negociable. “¿Cuál es la idea de Bullrich, sostener y alimentar la grieta para llevarnos a un país dividido e invivible?”, se preguntaron en el espacio larretista. Y acusaron a la exministra de Seguridad de sobreactuar sus posturas halconizadas: “Patricia encontró un nicho que le rinde y está impostando un personaje. Llevándolo al extremo. Vamos a ver en las urnas qué tanto cala en el votante ese discurso”, desafiaron.

La caída de Javier Milei en las encuestas también ha traído como consecuencia una radicalización –aún más– de sus ideas y posturas.

Así las cosas, el camino hacia las elecciones se está haciendo largo y tedioso. Se ha convertido en un monólogo de la política rosquera, que no tiene en cuenta los problemas reales de la gente. Los candidatos son los protagonistas de una serie por entregas con capítulos trillados y carentes de propuestas. Qué difícil es construir un porvenir para una Argentina cuya dirigencia todavía no ha dado muestras de madurez.