miércoles 25 de mayo de 2022
COLUMNISTAS SOPAPOS
01-04-2022 23:55

Chistes de pelados

01-04-2022 23:55

Una manera rara de estudiar el chiste y su relación con lo inconsciente es analizar la rapidez, la virulencia y la superficialidad con la que se replica este paraespectáculo que ha sido el sopapo de Will Smith en los Oscar. Chris Rock hace un chiste sobre la calvicie de la mujer de Smith, este se ríe, luego ve que su mujer no, luego sube al escenario (que imagina todo suyo para ganar un premio que vaya a saber quién merecía) y abofetea a Rock, que queda algo paralizado y con poca capacidad de improvisar. Como actores, los dos son bastante decepcionantes en su situación, salvo –quizá– que esto no esté guionado por la fábrica de sueños y moñitos. Son dos personas enfocadas por las cámaras del mundo y créanme que nadie tiene el control real de lo que se hace en tales circunstancias. Esa tensión de la mirada ajena (planetaria) penetra las capas del yo, del ello y del superyó y rasca una energía sobrehumana siempre impredecible, una sobra, un además al lado de la expresión cotidiana.

Pero esto dura instantes. Después vendrán los ríos de tinta, tuits y memes donde del desafortunado chiste (hay videos que muestran a Smith en los 90 haciendo bromas de dolapes en la tele) se desprenden más secuelas, todas igual de vacuas: quién defendió a cada uno de los involucrados, cómo asimiló el golpe la Academia en sus comunicados o qué es la alopecia y cuánto es lícito burlarse de gente enferma, en un universo donde el chiste va camino de una extinción segura. 

Todo el affaire desplazó a la guerra en las tendencias, así que era menester escribir más sobre esto que sobre lo otro.