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El otro ministro (no) elegido por Milei que manejará la economía

El chileno Rodrigo Valdés es el director del FMI para la región. Debe ser el garante de un acuerdo con Argentina.

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El ‘Messi’ de las finanzas, Luis Caputo. | Pablo Temes

¿Cuál es la tarea de un ministro de Economía? Diseñar junto y para el jefe de Estado las políticas macroeconómicas, cambiarias y financieras del país, buscando, básicamente, dos metas innegociables: que el país crezca y que la pobreza se reduzca. Siguiendo este mandato, ¿quién será el ministro de Economía de Javier Milei? Luis “Toto” Caputo, confirmado el martes pasado por el propio presidente electo. ¿Quién será el segundo, metafóricamente hablando, ministro de Economía de la Argentina? Rodrigo Valdés, director gerente para el hemisferio occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), con quien el próximo gobierno de Javier Milei deberá negociar el único documento que desde el exterior se tomará en serio para medir la situación económica de la Argentina: el próximo acuerdo con el organismo que maneja Kristalina Georgieva. Utilizando una metáfora clásica perteneciente a Claudio Loser, el argentino que hasta hace dos décadas detentaba el cargo que hoy ocupa el chileno Valdés y el connacional que más lejos llegó en la estructura del FMI, tener un acuerdo con el organismo y cumplirlo, para un país como Argentina, es tener un sello de auditoría internacional que, hoy por hoy, ningún otro ámbito puede otorgar. Menos a un Estado con uno de los peores currículos financieros del globo. Es necesario entonces (más bien, imprescindible) que Argentina pueda mostrar lo más rápido posible ante el universo financiero y económico mundial el sello de calidad de un acuerdo con el FMI en marcha y aprobado. Y si es sobrecumplido, como prometió Milei a Georgieva, aún mejor.

El original prócer que eligió Milei para su primera ley

Valdés le comunicó cara a cara a Luis “Toto” Caputo en el encuentro que ambos mantuvieron en la sede del Fondo el miércoles pasado, por la tarde de Washington, que inmediatamente después de asumidos Milei y el ministro de Economía, estará disponible para comenzar a negociar las nuevas condiciones de un acuerdo con Argentina. Seguramente ese contacto inaugural será el martes 12 de diciembre, ya con los blasones institucionales de Caputo acomodados en su portafolio de ejecutivo de finanzas premium devenido ya en ministro de Economía. Sabiendo ya que hay algunas cosas que se podrán lograr en las negociaciones, y otras que no. Comencemos por estas últimas.

Caputo recibió la explicación técnica (ya la conocía en realidad), que es irrepetible el Stand By que en 2018 firmó Mauricio Macri. Aquel acuerdo tuvo a Caputo de doble protagonista. Como ministro de Finanzas primero y presidente del Banco Central después, cargo donde se ganó la enemistad del mexicano Alejandro Werner, entonces director para el hemisferio occidental ¿Por qué es importante esta definición que recibió el futuro ministro desde Washington? Porque aquel acuerdo le permitía al país recibir unos US$ 13 mil millones de dólares más que los 44.800 liquidados a agosto de 2019, momento en que luego de las elecciones PASO de ese año quedó suspendido por los incumplimientos desde Buenos Aires. Ese dinero luego fue rechazado por el presidente entrante Alberto Fernández. Nunca más fue reclamado, pese a que teóricamente estuvieron disponibles mientras el acuerdo firmado por Macri aún estaba con vida. El problema hoy es que aquel Stand By de cuya negociación participó Caputo, simplemente, ya no existe. Fue reemplazado por el Facilidades Extendidas negociado por Martín Guzmán durante casi dos años y cerrado en marzo de 2022; y que luego tuvo su versión reloaded discutido y cerrado por Sergio Massa entre marzo y fines de julio de este año. Acuerdo que hoy ya está nuevamente caído. Algo que tendrá que tener en cuenta la gestión de Javier Milei y Luis “Toto” Caputo cuando se siente en la mesa discutidora con Valdés y su gente para lograr un nuevo acuerdo con el FMI. En cinco años, Argentina firmó cuatro tratados (dos Stand By y dos Facilidades Extendidas), y los incumplió todos. Algunos por escándalo. Todo un récord. Incluso, en el caso de la gestión echándole la culpa de esas infracciones a lo firmado y prometido al propio FMI. Con estos antecedentes, tendrá que entender Milei que es lógico que pese a sus promesas de sobregiro de ajustes fiscales, disminución de la inflación, emisión cero y aumento de las reservas del Banco Central; el FMI esperará a ver resultados serios y concretos para comenzar a creer. Algo que se daría hacia el segundo semestre de 2024. No antes. Solo en esos futuros días podría discutirse la posibilidad de más dinero. Y si el gobierno que asumirá el 10 de diciembre cumple con lo prometido.

Milei, Macri y el desamor del Círculo Rojo

Deberá convencer a Valdés, empoderado por Giorgieva y la número dos del FMI, Gita Gopinath. El chileno llegó en mayo pasado al cargo, con la misión de poner en caja a la Argentina, algo que hasta ahora no logró. Se cree en Buenos Aires que el funcionario puede mostrar voluntad. Proviene de las filas intelectuales del MIT de Boston, desde donde las visiones libertarias son criticadas. Fue ministro de Hacienda entre 2015 y 2017 durante la gestión de Michelle Bachelet, cargo desde el cual accedió a la problemática de la economía argentina; dándose el espacio para opinar. En aquellos días recomendaba gradualismos flexibles pero firmes y reformas estructurales. En toda su carrera demostró voluntad de comprensión hacia el país y una personalidad dispuesta a escuchar argumentos. Sin embargo, en la negociación de este año, Valdés mostró poco humor y planteó exigencias de cumplimientos mensurables. Fue, por ejemplo, el funcionario que exigió una devaluación post PASO del 22%, medida que Sergio Massa debió ejecutar si quería continuar con un acuerdo con el FMI. Los argentinos que lo vayan a encontrar a Washington no tendrían que esperar otra actitud del chileno. Más bien, lo contrario.

Algo bueno. Existen futuros funcionarios del gobierno argentino que integran con Valdés un grupo privadísimo de WhatsApp, donde hay intercambios visiones y opiniones. Uno, incluso, muy cercano. No es Caputo. Tampoco otro de los integrantes de su futuro equipo económico.