POLITICA
La llegada de LLA a la Rosada

Milei ya tiene relato: un primer discurso entre la herencia y la moderación de expectativas

El candidato a presidente hablará de la catástrofe que le deja la gestión Alberto Fernández y por qué no podrá conseguir resultados a corto plazo.

Javier Milei 20231202
Javier Milei | NA

A una semana de asumir de manera formal la conducción de la Casa Rosada, Javier Milei mantiene la mira en una cuestión esencial: preparar su primer mensaje como presidente de la Nación el próximo 10 de diciembre, con la banda presidencial en el pecho y palabras en una dirección muy específica: dar detalles de la herencia brutal que recibirá, hablar de la instrumentación de un ajuste en modo shock y, por sobre todas las cosas, moderar las grandes expectativas que recaen sobre su espalda. 

Con números en la mano, y paso a paso, el economista en cadena nacional va a repasar qué tipo de Estado le deja Alberto Fernández. Para Milei, es clave “transparentar la situación” desde el minuto uno de su gestión, para que no queden dudas de que toma un verdadero fierro caliente y que no tiene otro camino que encarar un ajuste duro y puro, de shock, ya que no ve lugar para el gradualismo, algo que adelantó el día que le ganó el balotaje a Sergio Massa en su primer alocución como presidente electo. 

El principal referente de La Libertad Avanza no se va a quedar solamente con un diagnóstico exhaustivo de la situación: también piensa adelantar primeras medidas, que aún están en definición con los próximos encargados del ministerio de Hacienda que liderará Luis Caputo. Otro eje clave del discurso del libertario pasará por calmar ansiedad de resultados de corto plazo. En definitiva, como le señala ante PERFIL alguien que conoce muy bien al ex legislador nacional, “hay que moderar expectativas”.

Victoria Villarruel y Patricia Bullrich 20231202
Victoria Villarruel | En baja. No pudo controlar el Ministerio de Seguridad y apuesta a hacer pie en Defensa y en la AFI.
Patricia Bullrich | En alza. Vuelve al lugar que ocupó en la era Cambiemos, negociando por su cuenta.

A diferencia de su socio electoral Mauricio Macri, quien hizo campaña en 2015 diciendo que la inflación era un problema de sencilla resolución y no encontró respuestas una vez instalado en el gobierno, el próximo jefe de Estado resaltará dentro de una semana que costará tiempo y esfuerzo terminar con la suba de precios de la economía. Por lo cual, afirmará que es muy probable que no se vean los efectos de sus disposiciones en poco tiempo. 

Parte de esos ejes discursivos fueron tomados en los últimos días por los voceros mediáticos de LLA, Diana Mondino, la economista que se hará cargo de la Cancillería, y Guillermo Francos, el armador político del frente y encargado de conducir el ministerio del Interior. Los dos dirigentes hablaron de que la situación que atravesará el país será “grave”, que no “hay plata” y que la sociedad debe prepararse para ajustar su cinturón. 

Mondino, sin embargo, no siempre se ajusta a guion porque si bien habló en la conferencia industrial de la UIA de los problemas relacionados a la falta de energía, precisamente pidió que se compren generadores para el próximo verano,  pidió “aguante” por los próximos 6 meses ya que “Argentina será el mejor país del mundo”. Una idea que por lo menos no está en línea con lo que piensa su líder político, que llegó mencionar un plazo de 18 a 25 meses para derrotar la inflación y reencausar la economía. 

Dentro del menú de Milei para los próximos meses, aparece existe un “plan maestro” de 1500 leyes que apuntan a desregular el Estado. Precisamente, son proyectos que discutirá el Congreso en sesiones extraordinarias. En este punto, fuentes libertarias ante este medio adelantan que se trabajará de manera fuerte en la agenda legislativa tras las conversaciones que posibilitaron que Martín Menem ocupe la presidencia de la Cámara de Diputados y que Francisco Paoltroni quede al mando de la presidencia provisional Senado. 

El ex integrante de la Cámara baja tiene otro desafío por delante: terminar de conformar su elenco de gestión, que quedó cruzado por ganadores y perdedores, entre tropa propia que mastica bronca y socios electorales que se llevaron cargos de relevancia pero quieren ir por más. En la diagramación del equipo,  oficial, Victoria Villarruel quedó con las acciones en baja. Distanciada de Milei, marginada de la mesa chica de decisiones, quiso controlar el ministerio de Seguridad y Defensa a través de un hombre de su máxima confianza, Guillermo Montenegro, pero vio como Patricia Bullrich vuelve al puesto que ocupó en la era Cambiemos. 

Ahora, la ex diputada va por Defensa, aunque todo parece indicar que pasará a ser conducida por Luis Petri, radical y ex candidato a vicepresidente de Bullrich. También, la dirigente mantiene expectativas por hacer pie en la AFI (con Montenegro) aunque corre contra el macrismo, que añora contar con el poder de los espías como entre 2015 y 2019. El ala dura del PRO siente sabor a victoria porque se quedó con dos carteras clave, que contarán mucho protagonismo, y puede quedarse con otras áreas, como Salud y el PAMI, que como contó ayer este medio podría quedar en manos de Cecilia Loccisano, la esposa de Jorge Triaca, ex ministro de Trabajo de Macri. Los puestos en disputa dependen exclusivamente de una charla entre el ex presidente y Milei, que se puede llegar a dar en los próximos días, sobre todo para tratar de asegurar una convivencia de lo más saludable posible en medio de dirigentes de LLA de fuerte peso, como Francos, que cada vez que tiene la oportunidad dice que el PRO no compró acciones en el partido que gobernará el país.