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COLUMNISTAS / Opinión
martes 22 enero, 2019

Olmedo presidente: el candidato menos pensado

El contenido de su proyecto político lo convence de presentarse como candidato para que lo acompañe, entre otras cosas, una traición a Cambiemos. Qué dicen sus mediciones.

Pedro Paulin

Alfredo Olmedo Foto: NA

Alfredo Olmedo está convencido de su proyecto político, su vida espiritual, su firmeza doctrinaria y la capacidad de instalarse a nivel nacional para llegar a la presidencia a pesar de la casi inexistencia en las encuestas mediáticas. Insiste con el fin de la inseguridad, la mano dura, la economía libre sin impuestos y el fin de la vieja política entendida como el Estado que interviene para entorpecer, los altos sueldos, las horas de trabajo y la vocación de servicio. Así empezó su proyecto presidencial, que lo llevó a abandonar la admiración por algunos dirigentes y desembocar en la fe y su propia convicción.

Con expresiones extremas y desmedidas en muchos casos, Olmedo avanza con una forma particular de hacer política y confesó a empresarios la semana pasada que superó los diez puntos de intención de voto a nivel país y que su crecimiento en Buenos Aires es irrefrenable, más allá de un triunfo insoslayable en Salta frente a un alicaído Juan Manuel Urtubey que dejará el cargo. Quiere tener el apoyo del stablishment que no tuvo Cambiemos cuando llegó al poder. 

La base votante que especula y busca seducir está concentrada en los evangelistas, la clase media desencantada que esperaba la quita de impuestos con Mauricio Macri y la firmeza doctrinaria frente al delito, dos situaciones que no llegaron. También midió el pedido del retorno del servicio militar obligatorio con una aceptación del 90% en algunas provincias del norte, y el rechazo a la Educación Sexual Integral por la idea de la familia como columna vertebral de la sociedad. Mediciones diarias con base de datos, Big Data, oficinas en un hotel céntrico, más de diez reuniones diarias, vuelos a Salta y La Rioja todas las semanas, asesoramiento profesional en cada área y millones de pesos que se dedican a la campaña exclusivamente son parte del armado del mundo Olmedo, una marca personal que despierta pasiones y rechazos y que tiene mucho por delante si realmente añora desplazar a Mauricio Macri a partir de diciembre, salvo que su inclinación por la gobernación sea el camino elegido. 

Efecto Bolsonaro: Olmedo hace campaña con “castrar violadores”

Las mediciones privadas que encomendó sobre el escenario salteño lo ponen primero en las cinco ciudades más populosas de la provincia, Primero en la Capital salteña lo ubica con 27% frente a los 24% que tiene Gustavo Saenz, con quien no descarta un acuerdo electoral a pesar de la buena sintonía de éste con la Casa Rosada. La brecha se estira en Tartagal, donde Olmedo encabeza con 24 puntos y Sáenz recién cosecha 9. Dato al margen es la mala performance de Miguel Issa, vice gobernador sin chances por ahora de lograr la gobernación. 

Así las cosas, Olmedo está desbordado de optimismo aunque en las mediciones públicas no califica ni para mención, pero sus equipos trabajan con la premisa básica: la única medición que importa, es la propia. “En la Rosada saben que crezco, por eso me borran de las encuestas y me inventan mentiras de trabajo esclavo cuando saben que tengo todo en blanco, están cagados”, arriesgó en esa reunión de un hotel céntrico días atrás frente a hombres del sector privado. El salteño no cuenta con una estructura política consistente a nivel país, y su sueño presidencial sólo está atado al desdoblamiento eleccionario en todas las provincias posibles. Si la boleta presidencial llega casi en soledad, sin injerencia de los gobernadores, las mediciones del candidato amarillo lo ponen por encima de Sergio Massa y posicionándose para pelear el objetivo soñado: balotaje entre la ex presidenta Cristina Kirchner y el propio Olmedo. Una expresión de deseo por ahora. 

El modelo Bolsonaro que busca replicar el candidato de la eterna campera amarilla está basado en la fe: los fiscales de la elección serán los fieles, de Usuhaia al norte, la fiscalización del país está asegurada, y los más de 6 millones de evangelistas serán los que cuidarán cada voto. Así entonces, dentro del proyecto presidencial se barajan distintas alternativas, incluyendo la interna con José Luis Espert, el duro economista que tiene un desconocimiento muy superior al de Olmedo, pero cuya imagen negativa es inferior. Una interna abierta de liberales despierta interés en ambos, que cruzaron llamados. Quizás sea el aborto donde los caminos se bifurcan, a pesar del no rotundo de Olmedo y la relativa posición de Espert. Quizás sea la sinceridad visceral del salteño su mayor capital y potencial defecto.

La sociedad ha venido votando candidatos optimistas, mesurados y amigos del consenso, dejando a un costado las expresiones estridentes de candidatos como Aníbal Fernández, o enojados como la expresión facial de Daniel Scioli durante el debate 2015. 

La tesis Olmedo de la Argentina es compleja y sumamente osada: un país en silencio votará por él, traicionará a Cambiemos y se volcará por un candidato sincero, sin lobbistas en la justicia ni en el llamado “circulo rojo”, enemigo de cualquier delito de corrupción y sumamente intolerante con algunos sectores del sindicalismo. El tiempo dirá.

Twitter: @pedropaulin

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