lunes 08 de agosto de 2022
COLUMNISTAS telescopios

Ver o no ver

22-07-2022 23:55

No entiendo cómo es que las noticias del telescopio James Webb no ocupan la totalidad de todo lo que se publica. Han cambiado toda la astronomía y nuestra comprensión del lugar que nos toca en el cosmos. Como una suerte de filosofía griega, los asuntos que se dirimen en la web deberían chorrear sobre todos los demás, así como en Grecia la filosofía impregnaba la matemática y con ella, la música, las cosechas, los sistemas de gobierno y –en ultimísimo lugar– el arte.

Y sin embargo, empezamos al revés: las fotografías del Webb se nos presentan como formas hermosas de mirar, entre posteos con gatitos o memes de Wanda. Nadie dice la verdad: que son mucho peor que hermosas; son temibles.

El primer asunto que me aterra es el principio infrarrojo. Se trata de un ver sin ver, dado que en realidad el telescopio no ve, sino que percibe la actividad del calor y luego la traduce y la figura. No estoy seguro, pero ¿no es la primera vez en la historia de la ciencia que basamos nuestros conocimientos en una reconstrucción de datos y no en una observación? ¿Y es más confiable lo uno que lo otro? No lo es.

La habilidad de ver a ciegas permite ver el calor de una galaxia que está detrás de otra

Hay más. Esta habilidad de ver a ciegas permite ver el calor de una galaxia que está detrás de otra, ver incluso lo que las propias cosas tapan. Si la figura era hasta ahora el asunto que tornaba indiscernible a su soporte (el fondo) ahora cumplimos la pesadilla gestáltica de reconvertir fondo en figura a piacere.

Y después, lo más terrible: el tiempo. El tiempo como una engañifa de la óptica. Ya lo he leído cien veces a ver si me convenzo. Como el Webb ve hasta los confines de la expansión del Big Bang (hasta donde deja de haber materia), lo que vemos es la imagen que esa materia producía hace miles de millones de años, sin tener idea de cómo estará ahora eso que vemos. O alguna idea tenemos. El telescopio puede enfocar una galaxia a diez millones de años luz, y entendemos cómo estaría esa materia hace diez millones de años (lo que tarda en llegarnos esa imagen). Podemos orientarlo a otra galaxia a veinte millones de años luz, etcétera, y reconstruir un mapa total del derrotero de la materia por el cosmos ilimitado. Materia de la que no somos más que un escupitajo provisorio.

Quiero decir algo más, pero me parece que en este punto voy a volver a las fotos de gatitos.