La figura de Raúl Alfonsín volvió a ocupar el centro de la escena en la Universidad Nacional de Córdoba. En el Centro Cultural de la UNC se presentó el libro Raúl Alfonsín y los intelectuales: una aproximación al liberalismo político desde Parque Norte, del sociólogo y politólogo Alfio Germán Acosta, una obra que indaga en las relaciones entre el expresidente y los distintos núcleos intelectuales que acompañaron la construcción de la transición democrática argentina.
La actividad convocó a unas doscientas personas, entre ellas militantes y dirigentes de la Unión Cívica Radical, integrantes de Franja Morada, docentes, investigadores y público en general. Del encuentro participaron el autor del libro, el rector de la UNC, Jhon Boretto, el consultor y politólogo Mario Riorda y el periodista Juan Manuel González.
La apertura estuvo a cargo del director de la Editorial de la UNC, Marcelo Bernal, quien destacó el valor de la publicación como un aporte para comprender el proceso de recuperación democrática iniciado en 1983. "Alfonsín es el presidente que nos enseñó que se puede gobernar con ideas", sostuvo.
Por su parte, el rector Boretto definió la presentación como "un honor y un gran orgullo" para la casa de estudios y valoró la trayectoria académica y militante de Acosta, a quien describió como un ejemplo del rol transformador de la universidad pública. Además, recordó su experiencia como dirigente estudiantil durante los años ochenta y afirmó que la lectura del libro despertó en él "una profunda emoción" al reencontrarse con el clima político y cultural que acompañó el nacimiento de la democracia.
Parque Norte, una idea de democracia duradera
Uno de los ejes centrales del encuentro giró en torno al histórico discurso pronunciado por Raúl Alfonsín en Parque Norte en 1985, considerado por numerosos analistas como uno de los textos doctrinarios más importantes de la democracia argentina contemporánea.
Para Boretto, aquella intervención representó para toda una generación "la síntesis de un ideal" y la convicción de que era posible impulsar una profunda modernización del país a partir de una ética de la solidaridad y la convergencia democrática.
El periodista Juan Manuel González, en tanto, ubicó la discusión en el presente. En un contexto signado por la crisis de representación y el debilitamiento de los partidos políticos tradicionales, sostuvo que el trabajo de Acosta puede leerse no sólo como una reflexión sobre el radicalismo sino también como una invitación a pensar nuevas formas de reconstrucción política.
En la misma línea, Mario Riorda calificó a la publicación como un "librazo" por la densidad del análisis histórico, la cantidad de entrevistas realizadas y la reconstrucción del entramado intelectual que rodeó al alfonsinismo. El politólogo destacó especialmente la tensión que atraviesa toda la obra entre la tradición socialdemócrata y el liberalismo político, una dimensión que, según afirmó, también formó parte constitutiva del pensamiento de Alfonsín.
Riorda señaló además la influencia de autores como John Rawls en la construcción conceptual del alfonsinismo y remarcó que el expresidente optó por una lógica de reformas graduales y consensos democráticos, alejándose de las concepciones revolucionarias que predominaban en otros sectores de la intelectualidad progresista de la época.
Pensar un nuevo Parque Norte
Durante el cierre, Alfio Acosta explicó que la confluencia de distintos espacios intelectuales —como el Club de la Cultura Socialista, el Grupo Esmeralda, centros de investigación y especialistas en derecho y administración pública— resultó decisiva tanto para la gestión de gobierno como para la construcción de una narrativa democrática que encontró en Parque Norte su expresión más acabada.
El autor sostuvo que Alfonsín fue un lector atento de la historia argentina y de las principales corrientes del pensamiento político occidental. Según explicó, el líder radical interpretó que los sucesivos pactos políticos que marcaron la historia nacional habían tenido un alcance limitado y propuso, a través de Parque Norte, la construcción de una "democracia para siempre" capaz de superar las viejas dicotomías y antagonismos.
Para Acosta, el alfonsinismo logró articular elementos del liberalismo político y del socialismo democrático, dos tradiciones frecuentemente presentadas como antagónicas, pero que en la visión del expresidente encontraban un punto de convergencia en la defensa simultánea de la libertad y la igualdad.
El libro deja abiertas preguntas que trascienden la coyuntura histórica de los años ochenta: cómo reconstruir proyectos políticos en un contexto de crisis de legitimidad, cómo recuperar la autoridad de la política y cómo imaginar nuevos consensos democráticos en una sociedad cada vez más fragmentada.