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Richard Kamiensky

“Aprendí mucho al lado de Vilas, un tipo extraordinario y un tenista único”

El periodista cordobés recuerda su experiencia como asistente personal del mejor jugador de tenis argentino de todos los tiempos, que la semana pasada cumplió 70 años. “Ya estaba en la parte final de su carrera, pero igual fue una posibilidad muy grande la que me brindó”, sostiene “el Cuchi”, como lo llaman en su Villa María natal. El comunicador también fue productor artístico y como profesor les enseñó los secretos del “deporte blanco” a ricos y famosos.

Richard Kaminsky
HOMBRE DE BLANCO. Richard Kaminsky no pudo cumplir el sueño de convertirse en jugador profesional, pero canalizó su pasión por el tenis a través de la docencia y los medios de comunicación. | CEDOC PERFIL

Richard Kamiensky es un referente del tenis en Villa María, donde desde hace tiempo se dedica a la difusión del llamado ‘deporte blanco’ en los medios de comunicación. Asegura que hizo “de todo” en sus 74 años de vida, que siempre fue autodidacta y que desde pequeño se propuso “no ser esclavo de ningún patrón”. “Empecé por hambre y afortunadamente la vida me hizo conocer a mucha gente”, señala.

Cuenta que empezó como vendedor de libros en la calle, que llegó a ser “cocacolero” en la cancha de Boca y que “por esas cosas de la vida” terminó como productor de artistas como León Gieco, Víctor Heredia, ‘el Flaco’ Spinetta o Piñón Fijo. Más allá de que siempre consideró al tenis como su lugar en el mundo.

“En mi casa siempre había una raqueta”, señala Richard, quien empezó a frecuentar el frontón del Sport Social Club siguiendo los pasos de Eduardo, su hermano mayor, a quien recuerda como “un deportista compulsivo”. “También tuve la influencia de Luis Montagner, mi tío, que fue presidente de esa institución”, añade.

“Quería dedicarme en serio y ser tenista, pero solo me di cuenta de que sería imposible cumplir ese sueño”.

Y tira un dato confirmatorio de que raquetas y pelotas son un asunto de familia: “Mi sobrino, Marcelo Ingaramo, fue el único argentino que le ganó a Guillermo Vilas un partido oficial de ATP. Fue el 3 de octubre de 1985 en Barcelona, en el Torneo Conde de Godó”.

Guillermo VilasGRAN WILLY. Guillermo Vilas, el tenista argentino más destacado de todos los tiempos, conoció a “Cuchi” Kamiensky en su juventud. A mediados de los ’80 lo contrató como su asistente. /// FOTO: CEDOC PERFIL 

Con la ilusión de perfeccionarse en el juego, Richard se tomó un tren que lo depositó en una estación porteña cuando tenía apenas 17 años. Refiere que, en su nuevo destino, compartió los courts del Buenos Aires Lawn con “varios personajes” y que vio enseñar a glorias del tenis argentino como Alejo Russell, Oscar Escribano y Piero Squillari.

“Quería dedicarme en serio y ser tenista, pero solo me di cuenta de que sería imposible cumplir ese sueño”, reflexiona. Fue allí cuando comenzó a desarrollar su faceta docente, dando clases de tenis en distintos clubes y complejos. En la lista de sus exalumnos sobresalen los nombres de Agustín Calleri, actual presidente de la Asociación Argentina de Tenis; el empresario Paolo Rocca; los cantantes Víctor Heredia y Sergio Denis; y los actores Ricardo Darín y Arturo Puig (“¡En la época de ‘Grande, pá!”, apunta).

Salerni y KaminskyLUGAR EN EL MUNDO. Kamiensky en el Sport Social Club de Villa María. Aquí junto a la extenista rafaelina María Emilia Salerni, campeona juvenil de Wimbledon en 2000. /// FOTO: CEDOC PERFIL

l asistente de Vilas

Fue en su primer viaje a Buenos Aires cuando Kamiensky conoció al ‘Gran Willy’. “Eso habrá sido entre 1968 y 1969”, precisa. “Me hice muy amigo de Ricardo Cano, otro gran tenista de aquellos tiempos, y la relación se dio a través de él”, explica. “Nos empezamos a tratar de jóvenes, pero después la vida nos fue llevando por diferentes lugares. Nos reencontramos en 1975, en una serie Argentina-Chile de Copa Davis, y me dijo: ‘¡Cuchi, cuánto tiempo! Quedate con nosotros después del partido y de paso te contás unos cuentos en el vestuario’. “Guillermo siempre fue muy cariñoso conmigo”, afirma en alusión al tenista argentino más destacado de todos los tiempos y exnúmero 2 del mundo, que la semana pasada cumplió 70 años.

“Guillermo ya estaba en la parte final de su carrera, pero igual fue una posibilidad muy grande la que me brindó".

Más allá del trato amistoso, la relación entre ambos daría una importante vuelta de tuerca en 1985, cuando Vilas le ofreció a Kamiensky trabajar como su asistente personal. “Él sabía que yo había tenido problemas para cobrar en Paraguay, en la Academia de Víctor Pecci, y me ofreció el mismo sueldo que había pactado por aquel trabajo, además de gestionarme personalmente el pago de esa deuda”, recuerda.

“Durante nueve meses trabajé las 24 horas al servicio de Guillermo”, señala Richard. “Lo ayudaba con el entrenamiento y también era ‘el chico de los mandados’. A veces él andaba de mal humor y se la agarraba conmigo”, añade con una sonrisa.

“Guillermo ya estaba en la parte final de su carrera, pero igual fue una posibilidad muy grande la que me brindó. Aprendí mucho al lado de un tipo híperculto y muy buena gente”, afirma el comunicador villamariense. “Él también decía que aprendía mucho conmigo y yo le decía que era porque nací en una sala de lecturas, lo cuál es cierto. Mi madre trabajaba en la Biblioteca Municipal y Popular Mariano Moreno y allí me parió”, añade.

Guillermo Vilas CapitánMANO DERECHA. “Conmigo fue un tipo extraordinario, más allá de que las grandes estrellas suelen tener una dualidad muy marcada”, refiere Kamiensky sobre su relación con Vilas. /// FOTO: CEDOC PERFIL

Kaminsky señala como su último punto de encuentro con Vilas el Abierto de Roland Garros de 2016. “Ya estaba mal”, sostiene en alusión al estado de salud del extenista. “No me gustó que lo expusieran”, puntualiza sobre el documental “Vilas: serás lo que debas ser o no serás nada”.

"Vilas fue un jugador de una gran personalidad, muy perseverante y obsesivo”.

Y recuerda especialmente cuando en 2012 compartieron en Villa María la inauguración del playón deportivo que fue bautizado con el nombre del marplatense. Aquella vez, Vilas fue declarado ‘Ciudadano Distinguido’ de la ciudad y ‘Socio Honorario’ del Sport Social Club. “Delante de todo el público me dijo ‘¡Gracias, Cuchi! Es el mejor video que me hicieron en la vida’, luego de la proyección de unas imágenes que le hice editar”, recuerda.

“Conmigo fue un tipo extraordinario, más allá de que las grandes estrellas suelen tener una dualidad muy marcada”, responde Kamiensky a la consulta sobre su trato con Vilas, a quien define como “único” en los courts. “Guillermo fue un talentoso. ¿Que le fallaba la derecha? Sí. ¿Qué tenía un revés complicado? Puede ser. ¿Que no tenía saque? Tal vez. Pero así y todo fue uno de los que más partidos ganó en la historia del tenis mundial. Fue un jugador de una gran personalidad, muy perseverante y obsesivo”, reflexiona.