El primer fallo que declaró la inconstitucionalidad parcial de la reforma laboral en materia de intereses abrió una discusión jurídica, pero en su columna en Es por Acá, Diego Jaskowsky corrió el eje hacia un punto más concreto: la autenticidad de los certificados médicos y los problemas que aparecen cuando esa documentación termina discutiéndose en la Justicia.
Según explicó, el caso no debe leerse como una invalidez general de la reforma ni como un triunfo completo del trabajador. El tribunal rechazó la mayor parte de los reclamos, convalidó el despido dispuesto por la empresa y solo ordenó pagar conceptos de escasa magnitud económica. Aun así, el expediente volvió a poner bajo la lupa una zona sensible de la relación laboral: las licencias por enfermedad y la necesidad de contar con documentación confiable.
La autenticidad del certificado, en el centro
Jaskowsky recordó que el trabajador tenía ocho años de antigüedad y había sido despedido el 5 de agosto de 2016 por pérdida de confianza, luego de que la empresa cuestionara la autenticidad de certificados médicos presentados para justificar ausencias. En juicio, señaló, se acreditó que la médica cuyo nombre figuraba en la documentación había dejado de trabajar meses antes en el dispensario desde el cual, supuestamente, se había emitido el certificado.
El tribunal no avanzó sobre una definición penal o moral respecto de una eventual falsedad de firma, pero sí concluyó que el documento no podía haber sido emitido en las condiciones alegadas. Con esa base, entendió justificada la pérdida de confianza invocada por la empresa y rechazó el reclamo indemnizatorio principal.
Para Jaskowsky, ahí aparece uno de los puntos centrales del caso. Para el trabajador, la licencia es una herramienta de protección. Para el empleador, implica costos, reorganización y necesidad de control. Cuando en el medio aparece un certificado cuestionado, el conflicto deja de ser solo laboral y pasa a ser también documental.
La firma digital como posible respuesta
En ese marco, el abogado vinculó el caso con uno de los cambios introducidos por la reforma: el avance hacia un sistema en el que los certificados médicos pasen a tener firma digital. “Si por lo menos con esto tenemos certificados de cuya autenticidad no vamos a necesitar dudar, eso es un progreso”, sostuvo en su columna.
Jaskowsky agregó además que las licencias por enfermedad no deberían recaer económicamente sobre el empleador, sino sobre un esquema de seguridad social. A su criterio, se trata de una contingencia que debería discutirse desde una lógica más amplia de cobertura y no solo dentro del vínculo individual entre trabajador y empresa.
Aunque el disparador fue el primer fallo sobre la reforma laboral, su lectura dejó planteada otra discusión, más cotidiana y concreta: cómo se controlan las licencias por enfermedad y qué herramientas pueden dar mayor seguridad a trabajadores, empleadores y jueces. En ese terreno, la firma digital aparece como uno de los cambios con mayor potencial para reducir zonas grises.