martes 05 de julio de 2022
CóRDOBA PERÍODO PROLÍFICO

Cinco años de jazz y black music en Córdoba

29-05-2022 00:17

Es posible que nunca haya habido tanta creación musical como la del tiempo que llevamos transcurrido del siglo XXI. Hasta hace unos pocos años intentar resumir el quehacer del jazz y la black music en Córdoba era algo impensable. Hoy, la cantidad y variedad de músicos jóvenes y otros de dilatada trayectoria que tocan jazz, blues, soul, funk, acid jazz, hip hop e incluso fusionan, a veces, con otros ritmos latinoamericanos, se ha agrandado, en una escena que sintió fuertemente el aislamiento por la pandemia, pero que no dejó de exhibir a talentosos músicos, con una presencia sostenida de compositores, sobre todo del ámbito jazzero.

Una camada de compositores de jazz. Hablar de este periodo del jazz local implica, inevitablemente, referirse a una camada de compositores que emergió hacia 2008/2009 y se consolidó en los últimos años. Ese grupo de músicos que graban y editan material propio de alta calidad está conformado fundamentalmente por el pianista Eduardo Elía, el contrabajista Cristian Andrada, el saxofonista Martín Dellavedova y el vientista Nicolás Ocampo. Entre todos ellos reúnen unos 15 discos editados con registros de autoría propia. Algo impensado hace unos años. También son parte de la movida de este tiempo el bajista Milton Arias, el pianista Andrés Coppa y últimamente, Rinoceronte trío, liderado por el trompetista Lucas Acuña.

Otro aporte significativo para expandir la escucha musical y la escena local es la formación en las escuelas musicales (Collegium, La Colmena, La Escuelita) y los espacios de educación estatal, ya sean de la Provincia como las carreras de composición de las universidades nacionales, tanto la de Córdoba como la de Villa María. También es importante el Festival Internacional de Jazz que se hace habitualmente en noviembre, desde 2009, con artistas locales y otros de primer nivel internacional. Tras que no se pudiera realizar en 2020, por el aislamiento sanitario, este relevante evento tuvo una edición solo con músicos locales en marzo de 2021 y promete volver con oferta internacional en noviembre próximo, si las condiciones sanitarias lo permiten.

Big bands y ensambles. Los formatos grandes como las big bands y los ensambles no son fáciles de sostener. Por eso resulta muy loable la labor de quienes los impulsan. La Córdoba Jazz Orchestra, con dirección y arreglos del saxofonista Nicolás Ocampo, lleva varios años en la escena local haciendo un repertorio con mayoría de composiciones de autores cordobeses. Esta big band no para de crecer y hace poco tocó con el dúo de hip hop ‘Hermanitos Díaz’, en el Centro Cultural Córdoba, aunando dos expresiones de la black music. Ese material será editado próximamente.

Además, el propio Ocampo lidera el Tramperas Trío, un grupo experimental que fusiona de manera muy lograda el jazz con ciertas sonoridades de música popular argentina.

La Eleva Big band es toda una novedad en el ámbito musical local. Dirigida por Lourdes Fontana, está íntegramente compuesta por mujeres y disidencias y toca únicamente composiciones o temas con arreglos hechos por mujeres. El repertorio es amplio, comprendiendo varios temas de música popular latinoamericana.

El ensamble Tangrama es un arriesgado y cuidado emprendimiento que, liderado por el guitarrista, compositor y arreglador Pablo Rojas, fusiona jazz y world music con ritmos de la música popular latinoamericana, con fuerte acento en la brasileña. Desde 2017 editó 4 discos de estudios, el último pronto a editarse.

Soul, funk y blues. El Misty Soul Choir es un cuidado y refinado coro gospel que se consolidó en la oferta musical local, versionando entre otros, a los Red Hot Chili Peppers y a la banda inglesa Jamiroquai. Soul Bitches y el Pritcha. Blues (Popito).

Las productoras y los espacios. La música es importante, pero también lo es hallar dónde hacerla en buenas condiciones. Por eso, en un contexto que se vio muy afectado por el aislamiento sanitario (incluyendo la pérdida de espacios, salas y bares culturales), merece destacarse la aparición y consolidación de una productora independiente -Capítulo Piloto- que posicionó una oferta distinta en el ámbito local, al impulsar espectáculos temáticos en torno, en varios casos, de figuras emblemáticas del jazz y la black music, con la particularidad de hacerlo valiéndose no solo de la música en vivo, sino también de la palabra hablada y lo audiovisual. Una apuesta estética y bien trabajada que vale resaltar, con espectáculos que, en general, se desarrollan en Studio Theater.

El dato es relevante, en un contexto en el que varios músicos lamentan la pérdida de espacios para tocar y el apoyo, a veces esquivo, de los ámbitos estatales de la cultura local.

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