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CóRDOBA / CASO BARATTINI
domingo 1 septiembre, 2019

Cómo transcurre la vida de Brenda desde que está en la cárcel de Bouwer

Rearmó la biblioteca del penal y estudia tres carreras universitarias. En Abogacía fue el primer promedio. La fiscal solicitó que la joven sea juzgada por intento de homicidio calificado.

por María Ester Romero

BARATTINI. Desde Bouwer aseguran que su conducta es la máxima a la que puede aspirar una detenida. Foto: Fino Pizarro

Los medios de prensa la llaman Brenda. Para su familia y amigos es Micaela. Su nombre completo es Brenda Micaela Barattini. Consultada por el tribunal que la juzga desde el lunes pasado sobre sus condiciones personales, dijo que tiene dos sobrenombres: ‘Michi’ o ‘Micky’, por Micaela.

Llegó a la instancia de juicio oral acusada de lesiones gravísimas, por herir -casi mutilarlos genitales de su amante, un hombre de 42 años. El 25 de noviembre de 2017, cuando sucedió el hecho, ella tenía 26 años y él 40.

Aquel sábado, mientras mantenían relaciones sexuales, lo hirió gravemente en sus genitales con una tijera de podar. Las lesiones le provocaron una hemorragia que lo colocó al borde de la muerte. Pudo recuperarse pero las secuelas son gravísimas y algunas, definitivas. Desde el miércoles pasado su situación procesal empeoró. La fiscal que sostiene la acusación, Laura Battistelli, pidió que Barattini sea juzgada por intentar asesinar al hombre. La Cámara 2ª del Crimen aceptó el pedido y suspendió el juicio para que sean incorporados jurados populares porque la figura de homicidio requiere, según el Código Procesal de Córdoba, que sean ciudadanos comunes quienes evalúen la conducta y resuelvan si es culpable o inocente.

La audiencia reanudará el miércoles 11 de septiembre.

Historia personal. ‘Micky’ nació en Comodoro Rivadavia, Chubut, hace 28 años. Sus padres están separados desde que era chica. Tiene un hermano que también residía en Córdoba en el momento del hecho que le cambió la vida. Al juicio asiste únicamente su madre.Entre los detalles que trascendieron de su biografía, durante su infancia habría sufrido un hecho traumático, perpetrado en el ámbito familiar.

El 26 de noviembre de 2017, al día siguiente en que hirió a su amante en sus genitales, fue detenida y trasladada a la cárcel de Bouwer, donde permanece alojada en el Pabellón E 2 y la calificación que tiene por su conducta es 10.

Arquitecta egresada, en la actualidad cursa tres nuevas carreras universitarias mientras transcurre sus días en prisión. Tras recibirse, en 2017, realizó algunos trabajos en forma independiente que incluyeron un proyecto para la municipalidad de Comodoro Rivadavia.

Ya en la cárcel comenzó a cursar licenciatura en Letras, licenciatura en Historia y Abogacía. Marcela Aspell, directora del ‘Programa Puedo’ y exdecana de Derecho de la UNC, señaló que Barattini es una de las 15 alumnas que inauguraron la Escuela de Derecho en el pabellón de mujeres de Bouwer. “Fue la primera en el promedio. Rindió tres exámenes: en uno obtuvo nueve de calificación y en los otros dos 10”, precisó.

Cabe aclarar que el programa mencionado inauguró este año el curso en el sector de mujeres del complejo penitenciario. Aspell agregó que Brenda “hizo un enorme esfuerzo para asistir a las clases porque estaba deprimida y medicada. Sin embargo, se sobrepuso y alcanzó esos logros”.

La académica también destacó que es una especie de tutora de sus compañeras de clases en prisión porque las ayuda a adquirir destrezas para estudiar. A Barattini le fueron asignadas labores en la biblioteca del penal. En relación a ello, Aspell contó que “como dibuja y pinta muy bien, llenó de guirnaldas el lugar, arregló y clasificó los libros”.

Situación sentimental. Con S.F. (42 años), la víctima, mantuvo una relación casual y esporádica. Así la describió el hombre quien declaró como primer testigo en el juicio oral. Consistía en encuentros sexuales acordados por ambos; además de mensajes de WhatsApp a través de los cuales intercambiaron imágenes y videos íntimos. El hombre negó que hayan existido filmaciones de sus relaciones; aunque ella en su declaración durante la instrucción dijo que se había sentido violentada porque él había enviado videos a sus amigos.

Mientras sucedían esas citas, él y ella tenían sus respectivas parejas. El dijo que atravesaba una crisis con su mujer y padecía la grave enfermedad de un hijo que luego falleció. Ella, en tanto, estaba de novia desde hacía siete años con un ingeniero en sistemas.

El muchacho llegó la noche del ataque y vio a la víctima tirada en el pasillo sangrando.

En su declaración testimonial, el exnovio señaló que le creyó cuando ella gritaba que había sido violada. Incluso, siguió visitándola en el penal hasta que se cayó el argumento de la violación. Cortó la relación y cambió su número de teléfono para no tener más contacto con ella y su entorno.
 

POR QUE ENFRENTA UNA DURISIMA ACUSACION

En el arranque del juicio ante los vocales Ítalo Vitozzi (presidente), Mónica Traballini y Mario Centeno declararon dos testigos. La víctima y el novio de Brenda Micaela, cuando sucedió el hecho bajo análisis.

La fiscal Laura Battistelli consideró que a partir de ambas declaraciones se configuró un hecho nuevo que permite ampliar la acusación de “lesiones gravísimas calificadas por el vínculo y alevosía" (la inicial) a "tentativa de homicidio calificado por el vínculo y alevosía". La perspectiva fue compartida por la abogada querellante, Carolina Testa y rechazada de plano por los defensores, Iván Sironi y Lucas De Olmos.

¿En base a qué elementos se pudo reconfigurar el escenario? Dos frases pronunciadas por los dos testigos que declararon la sostienen. S.F. dijo: “Me quisieron matar teniendo relaciones, cortándome ahí (testículos y pene)”. “Yo estoy acá (en el juicio) porque me quisieron matar”. En su relato, abundó en detalles sobre cómo pudo salvarse de morir desangrado. Encontró la llave de la puerta del departamento y pudo salir; los gritos de ella alertaron a vecinos y la primera que se acercó fue una enfermera que lo auxilió; en el Hospital de Urgencias estaba de turno el urólogo que se encargó de las cirugías y rehabilitación posterior. Dijo que gracias al instinto de supervivencia pudo escapar del lugar.

En tanto, G.R., por entonces su novio, señaló que luego de ser convocado por ella al departamento aquella noche la encontró “en estado de shock, con la mirada perdida, temblando”. En esa situación le entregó un bisturí y le dijo: “Matálo a ese hdp”. No obstante, el defensor De Olmos le preguntó si creyó que la orden era literal a lo que respondió que no creía que fuera su intención real.


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